Varios | 08/02/2020 | COLOMBIA

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“Las elecciones en la OMPI son una oportunidad para América Latina”

Marcasur entrevistó a Marco M. Alemán, candidato colombiano a la dirección general de la OMPI. El próximo 5 de marzo se conocerán los resultados finales de la elección.

El 30 de diciembre de 2019 se cerró el plazo para presentar candidaturas para el cargo de director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). El candidato que resulte electo sustituirá a Francis Gurry, quien ocupa la posición desde 2008, al haber sido reelecto en 2014.

El 5 y 6 de marzo de 2020 el Comité de Coordinación de la OMPI realizará la escogencia. Votarán 83 de los 192 estados miembros de la organización. La decisión se ratificará en la Asamblea de la OPMI en el próximo mes de mayo.

Este año, diez países presentaron candidatos, tres de ellos de América Latina: Wang Binying (China), Daren Tang (Singapur), Kenichiro Natsume (Japón), Edward Kwakwa (Ghana), Saule Tlevlessova (Kazajstán), Adebanbo Adewopo (Nigeria), Juri Seilenthal (Estonia), Marcos Alemán (Colombia), Dámaso Pardo (Argentina) e Ivo Gagliuffi (Perú). Todos cuentan con larga experiencia en posiciones en la OMPI, o en materia de propiedad intelectual a nivel internacional.

Cabe señalar que América Latina y Asia tienen gran probabilidad de resultar electas este año, considerando que la OMPI procura rotar sus directores generales por región.

A nivel de América Latina, una de las candidaturas que generan más entusiasmo es la del abogado Marcos Alemán, quien ha trabajado en la OMPI en Ginebra, Suiza, desde hace 20 años y es el actual director de División de Derechos de Patentes de la organización. Anteriormente fue jefe de la Oficina de Propiedad Industrial de Colombia.

Alemán tiene 50 años de edad, es casado y tiene tres hijos. “Además de la propiedad intelectual, le dedico tiempo a la lectura de historia, practico sky y bicicleta”, contó a MARCASUR, desde su oficina en Ginebra.

Seguidamente, un resumen de su entrevista.

¿Por qué su candidatura genera interés?

Autoridades, gobiernos y colegas me han dicho que valoran que la mía sea una candidatura técnica, con larga experiencia en materia multilateral en mis 20 años en la OMPI, sobre todo en el comité de patentes. También genera interés el hecho de haber trabajado con gobiernos de todo el mundo, lo que me permite conocer de primera mano las necesidades de los países y las regiones. Esos elementos hacen de mi candidatura una verdadera vocación y con opciones.

¿Considera que tiene chances reales de ser electo director general?

Sí, espero que sí. De acuerdo a la rotación regional, que es una regla no escrita pero que muchos atienden, esta es la oportunidad de Asia o de América Latina.

El director saliente, Francis Garry, es australiano. Australia es un país miembro del grupo de los países desarrollados, por lo que ahora se piensa que otras regiones tendrán más oportunidad.

No es matemático ni obligatorio, pero la rotación entre las regiones es una práctica que se sigue con frecuencia en la OMPI, para que todas las partes del mundo tengan la misma oportunidad. América Latina tiene que saber aprovecharla.

¿China tiene chances, o su guerra comercial con EEUU le saca puntos?

No me gustaría hablar de otras candidaturas porque tengo que concentrarme en la mía, pero China sí tiene chances porque es un grupo independiente, que presenta una candidatura fuerte.

Si usted resultara electo, sería la primera vez que la OMPI tiene un director general de América Latina. ¿Qué significaría para la región?

Significaría mucho para América Latina, porque quien llegue a ser electo conoce de primera mano cada uno de los países de la región y ha trabajado con cada gobierno durante muchos años. Con mi candidatura existe una cercanía entre los gobiernos y el sector privado, por lo tanto, creo que en mi caso ganaría la región.

¿Por qué históricamente ha habido pocas candidaturas de América Latina?

Ha habido muy pocas, realmente. Recuerdo la de Carlos Fernandez Ballesteros, un abogado uruguayo que se postuló hace más de 20 años. Esa fue una muy buena candidatura, que no se materializó. En 2008, Brasil presentó a José Graça Aranha en las elecciones en la que ganó Francis Gary. Pero sí son casos contados.

Lo que ocurre es que presentar candidaturas no es nada simple. El país debe tomar la decisión política interna de proponer un candidato, encontrar un candidato con chances, hacerlo en el momento específico de las postulaciones, que es cada seis años, y que la rotación corresponda al grupo regional interesado.

También los países tienen en cuenta que los directores generales de la OMPI a veces se presentan nuevamente y eso significa que tienen más chance de renovar su mandato, como el caso de Gurry. Son muchos elementos a considerar y que deben estar alineados para tomar una decisión de presentar o no candidatos.

¿Cuál es su propuesta?

Mi propuesta se basa en cinco elementos fundamentales: 1. Posicionar a la OMPI con temas de nuestro tiempo, como ser temas de inteligencia artificial, para que la organización pueda contribuir en forma activa en esos temas, con un equipo ágil capaz de movilizar las discusiones en la dirección adecuada.

2. Poner a disposición mi experiencia y conocimiento para que las discusiones multilaterales progresen, por ejemplo, para la actualización de tratados y las discusiones de propuestas normativas en distintos comités (derechos de autor, patentes, marcas, etc.), en los que necesitamos avanzar. Muchas veces esas discusiones toman demasiado tiempo, y los tiempos podrían acortarse.

3. Aumentar el nivel de confianza entre las delegaciones y la secretaría de la OMPI a efectos de que se pueda discutir de manera más abierta, identificar así las mejores prácticas y a partir de allí construir los consensos que los temas multilaterales requieren.

4. También propongo un cambio en los temas de asistencia técnica. Actualmente la OMPI se enfoca en actividades más que en formación de mediano y largo plazo. La asistencia técnica que más les sirve a los países es la que permite cambiar, de manera dramática e importante, la situación de algunos temas, y tener luego la independencia para ser ellos quienes lideren esos procesos, sin la necesidad de la asistencia de los organismos multilaterales. De esa manera, los países se convierten en actores y no en beneficiarios pasivos de la cooperación. Esa es mi propuesta.

5. Necesitamos un equipo que responda a la realidad que vivimos y que esté comprometido con la misión de la OMPI, que es promover la producción de la Propiedad intelectual. Ello requiere balance regional, incluyendo en materia de género y de diversidad en general. Debemos ser un equipo que genere confianza, para que los países busquen la guía que necesitan, en este equipo.

¿Por qué todavía hay países que no se ha sumado al PCT?

El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) es enormemente exitoso, porque a pesar de ser relativamente reciente en términos de derecho internacional (fue firmado en los años 70), abarca 152 estados miembro y por él se tramitan el 60% del total de las solicitudes internacionales de patentes. El éxito del PCT, por lo tanto, no está a prueba.

Ahora, hay países que aún no han accedido al tratado y están en proceso de consideración. Lo que la OMPI hace ante esos casos es que, cada vez que le piden apoyo para entender mejor el tratado, cómo funciona, su impacto, beneficios e implicaciones, se les da esa asistencia, pero al final, corresponde a cada país tomar la decisión de si quiere o no adherirse.

El ADN del PCT es que se trata de un tratado de cooperación internacional en el que los estados, entre ellos, se apoyan para no duplicar esfuerzos. Su ventaja es que la decisión final sobre lo que es patentable o no la toma cada país, por la ley de patentes nacional y por la decisión final de cada solicitud por parte de la Oficina de Patentes a nivel nacional. Repito, el PCT facilita el trámite y aumenta la cooperación internacional, pero le deja a cada país el espacio de política pública para que decida cada caso.

Sabemos que algunos países no son miembros del PCT y que, cuando consideren madura la idea, tomarán la decisión. No es que haya resistencia ante el PCT, sino que están sopesando los distintos intereses.

Pero sí hay resistencia por parte del algunos países, ¿a qué se debe?

En todo caso, se trata de la misma resistencia que genera el sistema de patentes como política para estimular la innovación. Hay quienes dudan de eso y esa duda se extiende a cualquier opción que facilite el funcionamiento del sistema. Las resistencias no son al PCT en particular, sino al sistema de patentes en general como política de innovación.

Si tuviera que destacar un desafío en la OMPI, ¿cuál sería?

La OMPI maneja 26 tratados multilaterales, que son la estructura jurídica del sistema, y uno de los grandes desafíos es mantener actualizados esos tratados y adoptar nuevas normas que atiendan temas no regulados. Ello requiere años de experiencia sobre cómo funciona lo multilateral, técnica y competencias de buen manejo político y diplomático.

Por Fabiana Culshaw

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