Miércoles, 27 de May, 2020
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La reforma de la ley de la Propiedad Industrial podría cambiar la visión legislativa e infraestructura a largo plazo

Debido a los avances de la tecnología, la reforma de la ley de la Propiedad Industrial sufrió un retraso en sus implementaciones, provocando el estancamiento y la incertidumbre jurídica.

Por Elsa Morales, Consultor jurídico, Clarke Modet México

En los últimos años se ha discutido en diversos países la firma o la renovación de tratados comerciales con el propósito de adecuarse a las necesidades actuales de cada país. Sin embargo, existe la posibilidad de éstos se vean terminados por la falta de acuerdos diplomáticos, situación que evidentemente, tiene consecuencias en las economías afectadas.

Afortunadamente, ese no fue el caso de México, Estados Unidos y Canadá, ya que, después de varios años, se logró la renovación del ya conocido Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que, además de nuevos acuerdos que benefician a los países involucrados, porta un nuevo nombre, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La relevancia del T-MEC es tal, que influyó de manera importante en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, considerando que tuvo que hacerse cargo de las negociaciones, aun cuando no detentaba el poder como mandatario de México.

Se espera que el T-MEC, cause un impacto interno importante en México que llevará varios años, considerando el compromiso de modernizar la legislación interna con el propósito de cumplir con las obligaciones contraídas y evitar sanciones.

De forma particular, el T-MEC cobra especial relevancia con el CAPÍTULO 20, sobre Propiedad Intelectual, el cual implica una transformación mayúscula en el sistema, tanto a nivel legislativo como en infraestructura, por lo que habrá que esperar cuánto tiempo nos toma llegar a un cambio.

Considerando que uno de los objetivos principales del nuevo Director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), es propiciar el cambio, se decidió impulsar una iniciativa de Reforma de la Ley de la Propiedad Industrial que se adecúe a los compromisos adquiridos.

En este sentido, es importante señalar que la actual Ley de la Propiedad Industrial es una legislación que fue expedida desde hace aproximadamente 26 años y que en ese momento, fue considerada muy avanzada para la época, adelantándose a legislar en cuestiones innovadoras y que revolucionaron la Propiedad Industrial en nuestro país.

Empero, así como llegó nuestra innovadora Ley, del mismo modo fue quedándose rezagada debido a los avances de la tecnología, los cuales, ni el mejor legislador pudo presagiar, por lo que, a lo largo del tiempo se ha ido parchando para adecuarse a la nueva realidad, solo que, en el camino, estos arreglos condujeron a una progresiva deformación de la misma.

La mencionada deformación, se pretendió corregir con la reforma de 2018, en la que se agregaron figuras importantes para reforzar la Ley y darle un nuevo giro al sistema de Propiedad Industrial. Sin embargo, no encontró soporte por la falta del reglamento, lo cual provocó el estancamiento y la incertidumbre jurídica entre los titulares y los abogados que se dedican a esta materia.

Por lo cual, la propuesta de una Nueva Ley de la Propiedad Industrial, con los pies y cabeza donde le corresponde, es un merecido cambio que representa una evolución del sistema de Propiedad Industrial en México, el cual todos quienes nos dedicamos a esta materia, debemos empezar a estudiar, entender y, de ser necesario, tatuarnos uno que otro artículo para no quedarnos atrás.

La Nueva Ley de la Propiedad Industrial viene a mejorar un sistema que se está volviendo obsoleto y, de paso, le dará un ligero brochazo a la Protección del Derecho de Autor; empero, el cambio sustancial está en facilitar la recuperación de los Daños y Perjuicios derivados de la violación de los derechos exclusivos de propiedad industrial, al otorgarle facultades jurisdiccionales al IMPI, que, en el sistema actual resulta tedioso y muy costoso.

La iniciativa de la Ley de la Propiedad Industrial se divide de manera general, en Disposiciones Generales, Patentes, Marcas y Reclamo de Daños y Perjuicios, siendo importante mencionar que la visión general del presente se basa en el documento del 13 de noviembre de 2019, que empezó a ser discutido por Comisiones en la Cámara de Senadores a partir de febrero de este año.

Podemos señalar que algunos de los cambios que consideramos importantes dentro de la iniciativa, de manera general, se encuentran, entre muchos otros, la obligación del IMPI de observar la ética científica al estudiar una solicitud que viene a sumarse al conocido orden público; la facultad para fortalecer su papel en cuanto al impedimento tanto de circulación, entrada y salida de mercancía en materia aduanera; prohíbe el otorgamiento de una patente, cuando la invención se trate de clonación humana o animal, así como establecer como una nueva causal de nulidad, la falta de divulgación suficiente por parte del inventor.

De manera general, lo anterior nos da una visión más amplia de lo que se integra a la Ley principalmente, cuestiones que ya se tomaban como criterio del Instituto pero que ahora tienen soporte legal y brindan seguridad jurídica tanto a los titulares de los derechos y a quienes nos encargamos de obtenerlos, conservarlos y defenderlos.

Ahora solo queda esperar la discusión legislativa que se prevé y ver cuáles son los cambios que sufrirá para así obtener la versión final, y entonces poder analizar a fondo las nuevas prácticas que se deben integrar al día a día de la organización.

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