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Crecimiento del comercio electrónico de libros refuerza importancia del registro de obras

El lector brasileño parece haberse adherido de forma más permanente a los libros electrónicos, por lo que refuerza la importancia de que editoriales, autores y productores de contenidos protejan sus obras.

Crecimiento del comercio electrónico de libros refuerza importancia del registro de obras

Por Dr. Luiz Carlos Rosas, David do Nascimento Advogados Associados 

La pandemia del nuevo coronavirus afectó duramente al comercio brasileño, con reducción de la demanda, fundamentalmente en los segmentos no esenciales. El mercado de libros, periódicos, revistas y papelería, por ejemplo, registró una caída del 41% en el volumen de ventas en febrero de 2021, en comparación con el año anterior. La caída no fue mayor porque, desde mediados del año pasado, el mercado editorial concentró los esfuerzos para impulsar el comercio electrónico de libros.

Los representantes de las editoriales de Brasil afirmaron que entre abril y junio de 2020, por ejemplo, la venta de e-books y audiobooks llegó a representar del 20% al 30% de la facturación bruta. En total, se compraron un 83% más de e-books que en 2019, un incremento de 4,6 millones para un total de 8,4 millones de unidades vendidas. Como resultado, las librerías presenciaron un crecimiento del 25% en el volumen de ventas en línea el año pasado, según Nielsen.

Ya sea físico o digital, todo libro debería ser registrado

A primera vista, el lector brasileño parece haberse adherido de forma más permanente a los libros electrónicos. Y, como son digitales, dichos materiales son, potencialmente, más fáciles de ser compartidos y utilizados de manera indebida, por lo que refuerza la importancia de que editoriales, autores y productores de contenidos protejan sus obras.

Algunas herramientas, como la inclusión de datos del autor, contraseñas o, incluso, un ex libris electrónico, pueden ser eficientes. Una forma legal de resguardar la protección es por medio del registro en la Cámara Nacional del Libro (CBL), que puede ser útil para la comprobación de la autoría de una obra.

El registro de una obra, aunque no es obligatorio, es altamente recomendable como medida de protección; además de ello, el autor es libre para disciplinar el uso de sus obras, a saber:

-“Todos los derechos reservados”: es el copyright tradicional, que establece que cualquier uso parcial o total de la obra debe ser previamente autorizado por el autor.

-“Algunos derechos reservados”: licencias ajustables para uso específico de determinadas obras.

-“Atribución”: el uso de la obra es libre siempre que el autor reciba los créditos correspondientes.

-“No-comercial”: el uso es libre para objetivos sin fines de lucro. En el caso que la intención sea de uso comercial, se requiere la autorización del autor.

Se pone de relieve que, independiente del formato, ya sea físico o virtual, la Ley de Derechos de Autor (Ley 9.610/98) se aplica de la misma forma y cubre la utilización de creaciones que pueden ser libros, textos, poesías, esculturas, obras cinematográficas y obras musicales, entre otras.

En resumen, pasado un año y medio del inicio de la pandemia, se nota que el comportamiento de compra en línea de los consumidores debe mantenerse. Por lo tanto las editoriales y los productores de contenido que se han adaptado al crecimiento del comercio electrónico deben priorizar el registro de las obras para proteger sus negocios.

El Dr. Luiz Carlos Rosas Junior es postgrado en Propiedad Intelectual por la Fundación Getúlio Vargas  y Diplomado en Derecho por la Facultad Ruy Barbosa de Salvador/BA. Es consultor de Marcas, Derechos de Autor, Comportamiento Anticompetitivo, Derecho Electrónico y Digital.

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Marcasur Magazine - Edición Nº 82