Derechos de Autor

Grado de trascendencia de los artistas ejecutantes

Sobre la trascendencia del artista intérprete en el contexto de obras audiovisuales en la Decisión 351 de acuerdo con el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.

Por Dr. Carlos Farfan, abogado asociado Barlaw

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina a través del Proceso 142-IP-2020 tuvo ocasión de pronunciase acerca del grado de trascendencia de los artistas ejecutantes frente a los autores en el contexto de una obra audiovisual y la atribución del director para editarla.

Los hechos del caso se remontan a una demanda interpuesta en Colombia por el señor Alexander Francisco Amaya Pérez contra las empresas FOXTELECOLOMBIA SAC y RCN TELEVISION SA por presuntamente haber infringido sus derechos morales y patrimoniales sobre su interpretación del personaje “Hombre 15” en la obra audiovisual “El Capo III” mediante su reproducción eliminándose las escenas en las cuales había actuado.

En primera instancia la demanda fue rechazada en todos sus extremos y tras haber sido apelada fue dirigida a la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Colombia, desde donde se dirigió la consulta que motivó la presente Interpretación Prejudicial.

El Tribunal se enfocó en los siguientes temas: la diferencia del régimen jurídico de los autores y los artistas intérpretes o ejecutantes en el contexto de las obras audiovisuales, y los derechos patrimoniales de sus directores.

Primeramente, señaló que en las obras audiovisuales corresponde diferenciar a los creadores (autores, entre los cuales se incluye al director) y aquellos que la ejecutan (intérpretes), precisándose que su contribución no posee el carácter de obra, pero no quedan desprotegidos pues cuentan con el respaldo de los derechos conexos.

También resalta que la Decisión 351 las trata separadamente y otorga mayor protección a los autores frente a los artistas intérpretes, quienes solo cuentan con legitimidad para proteger sus interpretaciones en un contexto fuera de la obra audiovisual en la que originalmente fue ejecutada y, excepcionalmente, de oposición a toda deformación, o mutilación que pueda lesionar su prestigio o reputación.

Asimismo, acota que una interpretación puede ser pasible de protección de acuerdo con el nivel de trascendencia en la obra audiovisual en que se ejecute, indicando que en el caso de actores se los puede clasificar en función a si son: (i) principales; (ii) secundarios; (iii) de reparto; y, (iv) de pequeña parte.

Sin embargo, precisa que este razonamiento no aplica a figurantes o extras pues no serían considerados propiamente artistas intérpretes.

En segundo lugar, los directores de obras audiovisuales cuentan con la categoría de autores y les asiste la atribución de adaptación, arreglo u otra transformación de la obra, de acuerdo con el artículo 13 de la Decisión 351 por lo que sí pueden editarla sin autorización de los intérpretes.

No obstante, el límite se encuentra en si esta edición se efectúa con la clara intención de lesionar el prestigio o reputación de un artista intérprete, siendo que la evaluación del hecho alegado dependerá de la trascendencia de la ejecución del intérprete en la obra audiovisual.

Dado que el Tribunal de Justicia no tiene la capacidad de pronunciarse del fondo de la materia evaluada por el juez nacional, sus precisiones serán de importancia para el ente colombiano que tendrá que determinar si el demandante, en el contexto de la obra audiovisual en la que participó, es un artista intérprete y si merece protección de acuerdo con lo fijado en la Decisión 351.

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Marcasur Magazine - Edición Nº 84