Datos Personales

Conectividad como derecho humano básico, un asunto urgente

Muchas personas fueron excluidas del nuevo contexto y de la nueva dinámica social, educacional y del mercado de trabajo por falta de acceso a la red.

Conectividad como derecho humano básico, un asunto urgente

Por Gabriella Tozo Marin, David do Nascimento Advogados

Una de las constataciones del período de la pandemia del nuevo coronavirus es que es necesario que prestemos atención urgentemente a la conectividad como derecho humano básico. Muchas personas fueron excluidas del nuevo contexto y de la nueva dinámica social, educacional y del mercado de trabajo por falta de acceso a la red.

El Estudio Nacional por Muestra de Domicilio Continua de 2019 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) indicó que el número de domicilios brasileños con acceso a Internet subió del 79,1% en 2018 al 82,7% en 2019, pero, incluso así, son 40 millones las personas sin acceso a Internet en el país, lo que no deja de ser alarmante.

Propiedad intelectual y derecho digital

Evidentemente, es necesario crear mecanismos de acceso de más y más personas a Internet y también prestar atención y prepararse para otros desafíos que vienen embutidos en esa necesidad de inclusión. Algunos de ellos están relacionados a la propiedad intelectual y también al derecho digital.

Más personas insertadas en el ambiente digital significa más productores de contenidos y obras que eventualmente necesitarán ser protegidas. La legislación sobre derechos de autor necesitará ser actualizada. Ya hablamos aquí de los NFTs y de las posibilidades que eso trae para los creadores y también cómo el asunto tropieza en la falta de un conjunto de leyes específicas que probablemente sea elaborado a lo largo del recorrido. 

Tenemos también el asunto complejo de la protección de datos circulando en Internet, la Ley General de Protección de Datos. Más personas transitando por el ambiente digital significa más datos para administrar adecuadamente. Es un proyecto relativamente reciente, que muchas empresas iniciaron en 2020, cuando la ley entró en vigor, y es preciso que estén preparadas para procesar esos datos dentro de la legislación con saltos cuantitativos.

Tiempos interesantes se presentan con la necesidad de enfrentar la conectividad como derecho humano básico, lo que ya era claro y quedó aún más acentuado en esos últimos dos años. Para profesionales de la propiedad intelectual y del derecho digital, hay mucho a ser aprendido con el desarrollo de los acontecimientos. Estemos atentos.

Gabriella Tozo Marini es abogada, graduada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo - PUC. Actúa como consultora en marcas, derechos autorales, competencia desleal y derecho electrónico y digital en el estudio David do Nascimento Avogados.

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Marcasur Magazine - Edición Nº 85