Varios

En la jugada: Eproint incorpora a una de las mejores abogadas de la región

Sylvia Ruiz Hochstetter lleva las leyes en la sangre y con su equipo de trabajo se suma a Eproint en un importante esfuerzo para garantizar la protección a la propiedad intelectual en Centroamérica y el Caribe.

En la jugada: Eproint incorpora a una de las mejores abogadas de la región

Sylvia Ruiz Hochstetter es abogada y notario con amplia experiencia en legislación internacional en materia de Derecho Corporativo, Derecho de Propiedad Intelectual, Derecho Civil y Comercial, aportando su tenacidad y experiencia a este esfuerzo de Eproint por prestar servicios legales de alto nivel para preservar y proteger la propiedad intelectual en toda la región centroamericana y del Caribe. Sus conocimientos y una línea de abogados que han marcado la historia de Guatemala, llevan a Ruiz Hochstetter y su equipo a formar parte de un consorcio legal regional, con miras al futuro.

“Tú puedes ser la persona más brillante, inteligente y prestigiosa, pero si no tienes un equipo globalizado que pueda brindar servicios que puedan ir mucho más allá de tu país, no estas en la jugada”, afirma Ruiz Hochstetter, quien trae consigo el legado de varias generaciones de abogados. "Con el magnífico equipo que hemos conformado en Eproint, vamos a lograr que muchas empresas internacionales y abogados de otros países sigan encontrando en nosotros a la firma regional para poder encomendar todos sus asuntos de propiedad intelectual", añade.

¿Cómo fueron los primeros años de la familia Ruiz en el tema jurídico?

Mi papá, Juan Ruiz Skinner-Klée, era socio de su tío Jorge Skinner-Klée. Conjuntamente fundaron la firma familiar Skinner-Klée & Ruiz. Fueron pioneros en el tema de propiedad intelectual, ya que en Guatemala el tema era poco abordado y pocas firmas lo practicaban a principios de los setenta. La firma familiar llegó a ser muy reconocida a nivel nacional e internacional.

En este contexto familiar y profesional donde vi a mi papá ejercer con tanta pasión y compromiso el ejercicio de la abogacía, me animé a incursionar en el mundo de la propiedad intelectual. Él era de esos hombres de antes, esos que tienen claro que la elegancia es una parte fundamental de la profesión, pero que las destrezas y las habilidades para lograr el éxito dependen de la disciplina y el amor al trabajo.

Recién graduada de la universidad, llegué a la firma familiar para ocupar un espacio en el área dedicada a temas de propiedad intelectual. Sabiendo poco sobre el tema, comencé a crecer y empaparme más y más, logrando gran experiencia. Pertenecía a una firma de la vieja guardia, donde se enseñaba a hacer las cosas de una forma elegante, old fashioned way, con perfección, dedicación y donde prevalecía el hand to hand business que caracterizó aquella época.

Luego en Guatemala hubo cambios importantes en la legislación sobre la propiedad intelectual. ¿Cómo fue ese cambio?

En los años 90 el tema legal de propiedad intelectual se regía a través del Convenio Centroamericano para la Protección de la Propiedad Industrial y se invocaban algunos convenios como el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial y el Tratado de Washington, para lograr que se respetaran las marcas internacionales en Guatemala y en la región. Sin embargo, estaba claro que era necesaria una ley fuerte y específica que protegiera, por ejemplo, el signo notoriamente conocido, surgiendo así la Ley de Propiedad Industrial Decreto Numero 57-2000, la cual es una ley moderna que tiene vigencia desde el año dos mil y comprende una protección amplia y bastante actualizada a la propiedad industrial.

¿Alguna anécdota que pueda compartir sobre estos primeros años de vigencia de la nueva legislación y los esfuerzos para hacerla valer?

Hubo varios casos donde multinacionales o clientes corporativos internacionales nos contactaron porque se percataron que no tenían su marca registrada en Guatemala y que había individuos que maliciosamente registraron sus marcas sin tener ningún derecho legítimo, muchos con la intención de querer sacar un provecho económico malicioso. Había gente que viajaba a Italia y a Europa en general, miraban marcas famosas, venían y hacían un recuento de cuáles no estaban registradas, y las registraban con la idea de que cuando viniera el titular auténtico ya no tuviera la posibilidad de protegerlas, y sacar provecho de ello. Con la legislación actual es posible que aún y cuando titulares extranjeros no tengan su marca registrada en el país, invocando la normativa actual logren oponerse al otorgamiento local del registro o recuperar su titularidad.

En 2016 dio otro paso importante y decisivo para su formación. ¿Qué pasó ese año que exponencialmente elevó su experiencia en este tema?

En el año 2016 tuve la dicha, por cuatro años, de ocupar el cargo de directora del Registro de la Propiedad Intelectual de Guatemala. La oportunidad de trabajar en el sector público me hizo crecer muchísimo, no solo la experiencia que me brindó en la práctica profesional sino también tuve gran crecimiento personal. Fue una oportunidad que marcó mi vida y que incrementó mi pasión por trabajar en el mundo de la propiedad intelectual.

¿Cuándo se produjo su incorporación a Eproint?

Durante el mes de junio junto con mi equipo de especialistas en propiedad intelectual me incorporé a Eproint, firma líder en la prestación de servicios legales de propiedad intelectual en Centroamérica y el Caribe, integrándome a este equipo de profesionales de alto nivel, expertos en propiedad intelectual. Eproint se caracteriza por ser una firma dinámica, con visión moderna, muy activa y principalmente vanguardista con las necesidades, mecanismos y herramientas necesarias para atender la propiedad intelectual como es requerido en la actualidad.

¿Qué aportará con su incorporación a Eproint?

Considero que mi mayor aporte es mi honorabilidad, mi entrega al trabajo y la experiencia que tengo en el mundo de la propiedad intelectual por más de 25 años. Nuestro equipo, que es un equipo sólido y fuerte, que fortalecerá la prestación de nuestros servicios, hará que crezca nuestra operación en Guatemala y marcará una presencia sólida en la región.

¿Cuáles son los objetivos de su incorporación con Eproint?

Sumarme a este grupo de grandes expertos profesionales que brindan servicios legales y de protección a la propiedad intelectual y que tienen una presencia real en Centroamérica y el Caribe, cumpliendo con las necesidades de nuestros clientes de una forma más efectiva y dinámica.

Marcasur Magazine
Marcasur Magazine - Edición Nº 85