Mercado legal en Estados Unidos en vilo
Marcasur rinde homenaje a Diana Muller, abogada fallecida recientemente, con la publicación de una entrevista que le realizamos vía Instagram Live en junio de 2021. El objetivo en aquel momento era reflejar su pulso experto sobre el sector jurídico norteamericano en la pandemia. Gran parte de sus declaraciones son aún vigentes.
Por Fabiana Culshaw
Diana Muller fue abogada consejera de Gottlieb, Rackman & Reisman, PC., una firma especializada en propiedad intelectual, con sede en Madison Avenue de Nueva York, EEUU.
Experta en marcas, derechos de autos, diseños, transferencia de tecnología, materias relacionadas a la industria de la moda y precursora de programas de protección de imagen de figuras deportivas famosas. Fue delegada de ASIPI en EE.UU. y presidenta del Comité de Licencias de dicha asociación.
¿Cuál es la situación del mercado legal en EEUU?
La situación legal en este país abarca distintos aspectos: cómo se conducen las oficinas de abogados, cómo las Cortes han tramitado los pleitos y los asuntos, y la retención de empleados y cuántos van a retornar luego de la pandemia.
En abril (2020) se perdieron 66.000 puestos de trabajo en el ámbito legal y en mayo (de ese año) se recuperaron 3.500, entre una combinación de profesionales y no profesionales.
El gobierno de EEUU ha dado estímulos, incluyendo el Programa de Protección de Pago de Salarios (PPP), para estimular la economía y, de alguna manera, obligar a las firmas a que retengan a sus empleados.
El problema es que clientes de muchos rubros han cerrado sus negocios, o sus oficinas dejaron de funcionar por un tiempo. Amazon y Walmart, por ejemplo, se beneficiaron enormemente en esta pandemia, pero la mayoría no vendió en la misma cantidad y mantener sus negocios es muy costoso.
Las oficinas legales se están desprendiendo de gente con acuerdos financieros importantes y, además, las oficinas encaran el futuro ante el posible resurgimiento de casos de covid-19, como ya está sucediendo.
A nivel de las Cortes, ha habido casos interesantes. Por ejemplo, en la Corte de Virginia se trató el caso de una supuesta infracción por parte de Cisco y todos los argumentos legales se hicieron a través de Zoom. Quiere decir que hay nuevas y distintas formas de encarar los pleitos, los juicios.
Creo que los jueces no están muy convencidos de que la vía digital sea la práctica más positiva, porque he notado que en los argumentos orales, los abogados leen lo que tienen que decir y vía internet no existe la misma interacción con un jurado, donde realmente se ven las reacciones de las partes. Los fallos que se están haciendo por vía digital son 100% válidos.
¿Eso genera precedentes?
Sí, genera precedentes. Hay toda una corriente, ya desde las Cortes, a aceptar procedimientos en forma que no se ha hecho anteriormente. Van a haber muchos cambios, la normalidad que había antes del covid-19 no va ser la misma y gran parte de la población seguirá trabajando remotamente.
¿Qué está pasando con las solicitudes de marcas y patentes?
Diría que ha habido una baja en las solicitudes de marcas y patentes del 25% en comparación con antes de la pandemia, según calculamos. No hay data oficial aún. Las áreas que han incrementado son aquellas en las que los clientes se deciden por el mantenimiento de sus marcas y por el enforcement, como litigios o cartas certificadas demandando a terceras falsas para que no falsifiquen sus productos.
Si bien hay disminución de trabajo, el volumen va aumentando paulatinamente, aunque las consecuencias se verán seguramente dentro de un año, o más.
En cuanto a las patentes, ya se está viendo que habrá una gran disputa entre las distintas compañías que están tratando de patentar sus fórmulas para una vacuna. Lo que se ve claramente es que hay clientes que han hecho mejoras de sus productos que han servido para hospitales, médicos o nurses, y que los ofrecen al público sin tratar de obtener regalías sobre esas patentes, o sobre la posibilidad de una inversión que se pueda patentar.
¿Se están perdiendo clientes, o piden reducción de honorarios a los despachos?
Lo que está sucediendo es que los clientes han tomado mucha conciencia de las prioridades. Estas son pagar a sus empleados, crear producción en lo posible, negociar sus arrendamientos de sus oficinas, que son muy caras de Nueva York. Si tenían planeado crear un programa de solicitudes para un diseño nuevo, lo están posponiendo. No cancelando, pero sí posponiendo. Y sí, también hay una exigencia de crear precios más adecuados, descuentos, tratar de ver qué países tienen prioridad si se trata de algún programa de protección internacional, por ejemplo. Básicamente están abocados a proteger a sus marcas principales.
¿Qué está pasando con los contratos de figuras famosas, como Michael Jordan, en un contexto donde no hay eventos deportivos?
Seguimos haciendo trabajos para Michael Jordan, quien realmente tiene una relación estrecha con Nike, y la gente sigue comprando zapatillas.
En relación a David Ortiz, que es un beisbolista del Boston Red Sox de las Grandes Ligas, estoy presentando solicitudes en relación a su figura; es muy conocido e incluso tiene un programa de televisión y está comercializando sus productos.
Diría que muchas figuras destacadas, como Tiger Woods por ejemplo, van a seguir comercializando su imagen. El problema se da con las nuevas figuras que están surgieron ahora y quieren buenos contratos y difusión como ellos, pero en este momento está todo muy tranquilo, las actividades deportivas se han paralizado, incluyendo las Olímpicas.
Las compañías importantes no vayan a firmar nuevos contratos hasta que la actividad deportiva tenga el mismo tipo de visibilidad que ha tenido hasta ahora.
Usted trabaja mucho en la industria de la moda, ¿qué está pasando a ese nivel?
El comercio de calzado y ropa están sufriendo mucho. Se le da más importancia a los productos necesarios que a productos de la moda o lujo en este entorno. El repunte económico se va a dar, pero demorará.
Hay dos aspectos interesantes que está pasando: gente que ha saqueado negocios en Nueva York y ha puesto productos de marcas de moda en website para venderlos, lo que por supuesto es ilegal. Y también se están dando reventas legales de productos de marca. Ese negocio está muy fuerte en este momento, porque si alguien tiene una cartera de Prada o quiere desprenderse de una bufanda Louis Vuitton, hay organizaciones que venden esos productos que fueron legítimamente adquiridos.
Se ve un incremento de venta de artículos que la gente tiene en colección ya sea a través de remates o por internet, por la necesidad económica de muchos, y con sentido de inversión para otros.
¿Ese tema aumenta el trabajo de los abogados en este tipo de tema?
El donde vemos un incremento muy grande es la parte de monitorear, chequear y observar qué es lo que está pasando en el mercado con los productos falsificados, tratando de analizar qué origen tienen, o inclusive casos de productores en China que venden a nuestros clientes y luego siguen fabricando la misma mercadería y la siguen vendiendo aunque no estén autorizados para eso.
¿Qué pasa con las nuevas invenciones relacionadas con el Covid-19, como por ejemplo, Apple y Google que desarrollan un dispositivo para alertar a las personas si han entrado en contacto con afectados?
Ese tipo de tecnología trae aparejado un tema que está tratando mucho y es hasta qué punto la tecnología viola los derechos de privacidad del individuo. Hay muchas tecnologías que se quieren implantar en empresas, comercios y oficinas y no siempre se tiene el consentimiento de la persona a la que se detecta. La pregunta es hasta qué punto es válido o legal, o no. Hay muchas tecnologías que están surgiendo para detectar fiebre, contacto y la proximidad. No es nueva la discusión de la situación de la informática sobre la data personal de cada individuo, eso sabemos que existe y ha creado polémica, pero lo nuevo es la parte técnica que se está tratando de desarrollar relacionada con el covid-19 y cómo va a afectar la privacidad y los derechos humanos en el futuro.
¿Cómo ve el panorama de los despachos al cierre de 2020 y 2021?
Este año hay incertidumbre, pero al mismo tiempo esperanza porque se ha visto un repunte en los aspectos legales que conciernen a otras compañías.
Las empresas están menos litigiosas que antes y en asuntos donde antes se presentaba una demanda, están tratando de ver si existe la posibilidad de llegar a un arreglo amistoso. Eso ha hecho que presentemos muchas extensiones de tiempo en ciertas disputas en la oficina de marcas y patentes.
Llegar en EE.UU. a la situación que teníamos en enero o febrero de 2019, antes del covid-19, va a llevar varios años. Le calculo un par de años para llegar a cierta normalidad. Mucho dependerá también de la vacuna y en qué grado habrá resurgimiento del covid-19.
Nuestra intención, en este contexto, es seguir promoviendo el negocio legal y seguir protegiendo los derechos en materia de propiedad intelectual.
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