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Livia Carbonelli: arte, lecturas y creatividad compartida

Para Livia Carbonelli, especialista en propiedad intelectual, la creatividad y el arte forman parte de su historia personal y también de la manera en que comparte tiempo con su familia.

Livia Carbonelli: arte, lecturas y creatividad compartida

Livia Carbonelli es directora del Departamento de Patentes de Palacio & Asociados.

Por Claudia Pérez

Para Marcasur, conocer a los profesionales de la propiedad intelectual fuera de su entorno laboral permite descubrir facetas que muchas veces quedan en segundo plano. En el caso de Livia Carbonelli, especialista en propiedad intelectual, la creatividad y el arte forman parte de su historia personal y también de la manera en que comparte tiempo con su familia.

Lecturas que se vuelven ritual

Uno de los rituales más significativos de su vida cotidiana es la lectura compartida con sus hijas. El hábito comenzó cuando eran muy pequeñas y fue cambiando con los años, acompañando su crecimiento.

“Empezó cuando eran bebés y nunca se interrumpió, pero fue mutando: de libros llenos de ilustraciones y acción a textos más largos y descriptivos. Representa un momento de placer compartido, en el que hacemos algo juntas que disfrutamos las tres”, cuenta.

En esa biblioteca familiar conviven recuerdos personales y nuevos descubrimientos. Algunos títulos llegaron desde su propia infancia, como El pequeño Nicolás. Otros abrieron la puerta a conversaciones más profundas, como la colección Diarios de Pilar.

“Nos permitió transportarnos en el tiempo y el espacio, desde China hasta el imperio incaico o el antiguo Egipto,  y, al mismo tiempo, mostrar realidades familiares que a veces resultan complejas o distantes del ideal”.

Un refugio frente a las pantallas

En medio de la rutina diaria, ese momento de lectura funciona también como una pausa frente a la omnipresencia de las pantallas.

“La batalla contra las pantallas necesita de gran artillería ,  de la que uno no siempre sale airoso,  y el hecho de que este hábito se hubiera generado cuando eran chiquitas permitió que estuviera instaurado antes de que llegara ‘la competencia desleal’”, comenta.

Muchas veces, esas lecturas terminan convirtiéndose en largas conversaciones familiares.“Siempre dispara charlas sobre experiencias que tuvimos en el día y a veces termina en un ‘no leas más, sigamos charlando’”.

Un vínculo temprano con el arte

La relación de Livia con el arte comenzó en la infancia. De niña, encontraba en el taller de su maestra un espacio en el cual podía expresarse con libertad.“Era una nena callada y tímida e ir al taller era mi plan favorito de la infancia”, recuerda. La escena quedó resumida en una anécdota familiar que su madre repetía con frecuencia.“Decía que me ponía el mejor vestido para ir a enchastrarme a la clase de arte”.

Con el tiempo, esa inclinación artística fue tomando nuevas formas e incluso la llevó a experiencias inesperadas. “Me llevó a lugares como dar visitas guiadas en un museo y hasta a conocer a mi marido, que fue mi primero y único alumno”, relata con humor.

Creatividad y propiedad intelectual

Aunque hoy su actividad profesional ocupa gran parte de su tiempo, Carbonelli encuentra en la propiedad intelectual una forma de mantenerse cerca del mundo creativo. “La propiedad intelectual es, desde mi punto de vista, una manera de seguir conectada con la creatividad”, afirma. Esa conexión también se refleja en la relación con quienes innovan. “Empatizo mucho con el sentimiento de los inventores cuando muestran su pasión por lo que crearon”.

La paciencia del grabado

Entre las disciplinas artísticas que practica, el grabado ocupa un lugar especial. “Mi primer amor es el grabado, en particular aguafuerte y aguatinta, porque creo que en el fondo soy más dibujante que pintora”. La técnica también la atrae por su carácter artesanal. “Requiere paciencia y tiene algo de oficio medieval”. 

Para Livia, el arte, la cultura y la vida profesional no son mundos separados. “Que trabajar en propiedad industrial y ser hippie , como me dice mi hija mayor,  no son actividades incompatibles”.

En su vida cotidiana, creatividad, familia y profesión conviven con naturalidad. Para Livia, el arte no es un espacio separado de su trabajo, sino otra forma de observar y comprender el mundo.

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