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Obra de arte

El whisky más famoso de todos tardó un tiempo en adoptar su imagen tan conocida. El ingenio de un heredero, la demostración de que una empresa nunca deja de caminar.

Obra de arte

Johnnie Walker fue creado por John Walker en 1820, quien lo vendía en su almacén de Ayrshire, Escocia. El whisky se hizo muy popular, pero fue su hijo Alexander y sus nietos nieto Alexander II y George quienes entendieron que había que comercializarlo de una forma más global. En 1870 Alexander creó la célebre botella fina y rectangular, y en 1876 registró la marca Johnnie Walker, con la que se nombró a la compañía y se empezó a vender el whisky.

Luego, cuando Alexander II y George tomaron las riendas de la empresa, decidieron que era momento de darle una imagen al whisky: se pusieron en contacto con distintas agencias de publicidad de de Londres para que desarrollarán un logo, pero ninguno de los diseños les gustó. En 1908 los hermanos almorzaban con Tom Browne, un destacadísimo caricaturista de la época victoriana, quien les realizó un boceto de un posible logo en el reverso del menú del restaurante.

El dibujo, basado en una vieja foto de John Walker, mostraba a un hombre caminando de derecha a izquierda, con galera dorada, saco rojo, pantalón blanco y botas, bastón y moña negras. El logo estaba creado y se ganó rápidamente el apodo de El Caminante.

Con los años la figura fue variando. El Caminante obtuvo una figura más liviana, dinámica y menos determinada, sin rostro y con la galera negra para dejar firme la combinación de colores rojo, blanco y negro. Actualmente, el logo pasó a caminar de izquierda a derecha, enmarcado en dorado y en fondo negro, resaltando el mensaje de siempre: Johnnie Walker no deja de evolucionar.

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Marcasur Magazine - Edición Nº 96
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