Obra de arte
¿Se trata de un ex presidente? ¿Acaso un empresario visionario? ¿O tal vez el ancestro familiar que todo lo empezó? Nada de eso. Es una cara ficticia que acarrea valores.
Es una de las más reconocidas alimentarias del mundo y mucho tiene que sever su logo. Sus raíces se remontan a 1877 cuando Henry Seymour y William Heston registraron el nombre Quaker Mill Company para su fábrica de avena, luego que conocieron en una enciclopedia la actividad realizada por la Sociedad Religiosa de Amigos, popularmente conocida como cuáqueros (Quaker en inglés).
El grupo no solo sirvió para dar nombre a su fábrica sino también para darle imagen: decidieron poner como logo a un cuáquero ya que representa los valores de honestidad, integridad, pureza y fuerza, los mismos que ellos querían para su fábrica.
En 1901 se fusionaron con otras tres empresas y dieron nacimiento oficial a la actual Quaker Oats Company. Manteniendo la idea original, se decidió que el logo continuara siendo un cuáquero. Así, el ya famoso "Quaker man" que decora cajas, paquetes y bolsas no se trata de uno de sus fundadores de la compañía, ni de un político histórico ni de un héroe de guerra estadounidense. Todas las suposiciones forman parte de una leyenda. El rostro pertenece a un personaje ficticio que busca justamente recrear las facetas más generales de un miembro de la Sociedad Religiosa de Amigos.
Vestido con su típico sombrero y traje, con cabello blanco y sonrisa abultada, el cuáquero tuvo diferentes modificaciones a lo largo del tiempo pero siempre mantuvo su impronta inicial, con el azul, rojo, negro y blanco como colores principales.
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