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Cuestión de actitud

Carlos Páez, sobreviviente de la tragedia de Los Andes, fue el key note speaker de ASIPI 2012 e hizo emocionar a todos con los valores que aprendió en la Cordillera.

Cuestión de actitud

Carlos Páez es uruguayo y tiene 59 años. 40 años atrás, el 13 de octubre de 1972, el avión en el que viajaba junto a amigos, compañeros y conocidos del club uruguayo Old Christians se estrelló en la Cordillera de Los Andes durante un viaje de Mendoza a Santiago de Chile.

Días luego del accidente, las búsquedas de rescate se cancelaron porque el fuselaje del avión no se encontró. Recién el 23 de diciembre, gracias a una hazañosa proeza humana, lograron ser rescatados por las autoridades chilenas. De las 45personas a bordo del avión solo 16 lograron sobrevivir, soportando no solo el accidente sino avalanchas, temperaturas gélidas, falta de agua y de comida, lo que los obligó a alimentarse con los cuerpos de los fallecidos.

La tragediay su correspondiente heroísmo han sido desde entonces reflejados en innumerables historias, libros, documentales y películas, convirtiendo a esos 16 uruguayos en reconocidas figuras mundiales y en un ejemplo de lo que el hombre es capaz de conseguir ante situaciones límite.

La espiritualidad, la valentía, la ilusión, el optimismo,el trabajo en equipo, la obediencia, la solidaridad, la confianza, la pasión,la fe y la búsqueda constante de la vida (aúnrodeado de muerte)son algunos de los valores que el drama de Los Andes dejó como enseñanza.

Páez, con una personalidad y estilo siempre enérgico, positivo y alegre, compartió con los asistentes su experiencia yla explicación de esos valoresa partir del accidente, que hoy lo ve desde tal perspectiva que siente que le sucedió a “un muchachito caprichoso de 18 años” y no a él.


“Actitud es la gran palabra de esta historia”, dijo Páez, quien cree firmemente que el azar y los símbolos formaron parte importante de esa historia. “Cinco minutos antes del choque yo le cambié mi asiento a un compañero. Ese compañero terminó muriendode gangrenaporque en el lugar donde se sentó un fierro le cortó la pierna”, recuerda.También afirma que todos los días miraba a la luna, seguro de que su madre también hacía lo mismo y de ese modo podían encontrar la única forma de comunicarse. Luego de rescatado comprobó que así era.


Sin embargo, Páez considera que fueron otros los factores másfundamentales para la supervivencia, factores que obviamente sirven ante cualquier situación diaria. “Transformar las pésimas noticias en oportunidad” es un ejemplo: cuando se enteraron que ya no los buscaban, en lugar de lamentarse decidieron que al menos ahora todo dependía de ellos mismos.


También la intención de ser útil, de confiar en uno mismo y ayudar para lograr las cosas. “Antes de Los Andes ni tenía ideas. En Los Andes al comienzo tenía ideas pero no las hacía. Y luego tenía las ideas y las hacía, como crear un sobre de dormir con una tela aislante. Idea y realización. Hay que creerse el rol que uno tiene o puede llegar a tener”, sostiene Páez.
Además, sostiene que “realizar” las cosas termina generando respeto en los demás: “En el momento en que empiezo a trabajar, mi palabra empieza a pesar”.


Hoy Páez recuerda la tragedia pero siempre con un mismo sentido: saber que a partir de ella se consiguió generar vida. Los sobrevivientes han tenido hijos y nietos, resultado directo del sentimiento por el cual lograron escaparse de ese infierno: las ganas de seguir viviendo, aún encerrados en las peores situaciones y con la muerte acechando. Por eso dice que cuando piensa en Los Andes lo hace sin ataduras: “hay que mirar para atrás pero para ir hacia adelante”.


“Ante la peor equivocación se llega igual con pasión, ilusión y sobre todo actitud”, explica, afirmando además que siempre reconoce a los compañeros que ayudaron a que él saliera con vida de Los Andes, como Fernando Parrado y Roberto Canessa, pues “la bandera más noble del ser humano es el reconocimiento ajeno”.

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