El agitado registro de Smiley en Chile
Autor: Juan Pablo Silva
Presente en la cultura popular y movimientos sociales desde los años setenta, The Smiley Company finalmente logró registrarse en Chile.
Presente en la cultura popular y movimientos sociales desde los años setenta, The Smiley Company ha logrado posicionarse como una de las 100 empresas de concesión de licencias más importantes del mundo, con más de 260 concesionarios y una facturación anual por sobre los US$ 265 millones.
Ya sea en el cine, la música, la industria de la moda o cada vez que enviamos un mensaje de texto con un emoticón, la marca comercial de Smiley ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de grandes y pequeños.
Sin embargo, su ingreso y posterior comercialización en Chile estuvo a punto de convertirse en un simple anhelo, cuando autoridades del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) formularon observaciones de fondo a la marca, rechazando su solicitud de registro en la clase 32 por contener una notoria similitud gráfica y fonética con la marca mixta “Cardio Smile”, perteneciente a la empresa Nutrartis S.A.
Con la convicción de que Smiley debía obtener un reconocimiento acorde a su fama, la compañía, representada por el abogado Juan Pablo Silva, socio de Silva Abogados, apeló a la resolución en primera instancia ante el Tribunal de Propiedad Industrial (TDPI), el cual finalmente determinó desestimar el rechazo de oficio de Inapi y otorgar el registro solicitado por Silva en nombre de Smiley en la clase 32. “Los signos en conflicto presentan diferencias gráficas y fonéticas determinantes sin que su coexistencia en el mercado, provoque error, confusión o engaño respecto al origen empresarial de los productos que se pretenden distinguir, en efecto, el signo pedido es denominativo mientras que el fundante del rechazo de oficio es un signo mixto (…)”, estableció el Tribunal en su sentencia.
Pero esta no sería la única barrera de entrada que tendría que sortear Smiley en el país, ya que, la famosa marca de la “carita feliz” recibiría una demanda de oposición por parte de Smiles S.A para la solicitud de la clase 35, relacionada con servicios de administración de empresas, asesorías y publicidad, entre otros.
Nuevamente ante Inapi y posteriormente en segunda instancia frente al TDPI, el equipo de Silva logró obtener una contundente victoria marcaria en nombre de su representado, concretando el monopolio y registro de la compañía inglesa en las clases 32 y 35.
Consultado por la victoria de su representado, Juan Pablo Silva, de Silva Abogados, destacó que “quedamos muy contentos con el resultado obtenido, pues fue un proceso largo y con varios obstáculos en el camino. La marca, y en general sus emoticones, son muy conocidos en todo el mundo, y en ese sentido, Chile no podía quedar al debe en otorgarle protección a una marca tan reconocida”.




