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Etienne Sanz de Acedo: “El empresario tiene que entender realmente el valor de la propiedad intelectual”

El CEO de la International Trademark Association (INTA) analizó con Marcasur la evolución de la organización, el impacto de la inteligencia artificial y los desafíos de América Latina para convertir la propiedad intelectual en un verdadero motor de crecimiento económico.

Etienne Sanz de Acedo: “El empresario tiene que entender realmente el valor de la propiedad intelectual”

Etienne Sanz de Acedo.

Por Claudia Pérez

La propiedad intelectual atraviesa una etapa de transformación marcada por el avance tecnológico, la inteligencia artificial y la necesidad de que empresas y gobiernos comprendan el valor estratégico de los activos intangibles.

En este contexto, Etienne Sanz de Acedo, CEO de la International Trademark Association (INTA), define el momento actual de la organización como “muy dulce” e “ilusionante”, con numerosos proyectos en marcha y la tecnología como una de sus principales prioridades.

Tecnología e inteligencia artificial

INTA se encuentra implementando su nuevo plan estratégico para 2026-2029, que incluye nuevos comités y proyectos, entre ellos los preparativos para su 150.º aniversario en 2028, acompañado de un proyecto de rebranding.

Pero si hay una prioridad que atraviesa la agenda de la organización, es la tecnología.

“Yo creo que eso es un poco la prioridad número uno para todo el mundo. Lo tiene que ser para los estudios legales, lo tiene que ser para las empresas, lo es también para INTA”, afirma Sanz de Acedo.

La organización ha desarrollado una hoja de ruta tecnológica centrada en la formación de su personal, la educación de sus miembros, el acercamiento de la tecnología a la membresía y su implementación en los propios servicios de INTA.

En cuanto a la inteligencia artificial, el CEO identifica tanto riesgos como oportunidades. Entre los primeros menciona los deepfakes, la falsificación y la piratería, ámbitos en los que la IA puede tener un efecto multiplicador.

“Eso, evidentemente, es un riesgo para los titulares de derechos de propiedad intelectual, no solo de marcas”, advierte.

Al mismo tiempo, la tecnología permite mejorar la eficiencia y aprovechar los datos para anticipar comportamientos.

“Lo que nos permite la inteligencia artificial es parametrizar mucho más, prever mucho más el comportamiento de los usuarios, de los miembros, de los clientes. Eso es una grandísima oportunidad”, sostiene.

El desafío de América Latina

Para Sanz de Acedo, uno de los principales desafíos de América Latina es que empresas y gobiernos comprendan el valor económico de la propiedad intelectual.

“En qué medida la propiedad intelectual puede ser un generador de ingresos para las empresas y un motor para las economías. Esto es algo que todavía en Latinoamérica las empresas se tienen que creer y las autoridades legislativas y los gobiernos tienen que apoyar”, señala.

Para avanzar en esa dirección, considera necesarias políticas públicas que contemplen mayor seguridad jurídica, sistemas judiciales especializados, incentivos a la innovación y el desarrollo y beneficios fiscales vinculados con la propiedad intelectual. “Yo creo que esa todavía es una asignatura pendiente”, resume.

Pero el cambio también debe producirse dentro de las empresas. Aunque los empresarios reconocen la importancia de sus marcas, muchas veces continúan considerando la propiedad intelectual como un gasto.

“El empresario, por naturaleza, dice: ‘No, no. Mi marca es lo más importante’. Sí, tu marca es lo más importante. Pero luego, en el día a día de la empresa, lo ves como un centro de costes, no como una oportunidad de generar ingresos”, explica.

Por ello, considera fundamental que la propiedad intelectual llegue también a las mesas de decisión.“Sería muy importante que en los consejos de administración de las empresas se hablara de propiedad intelectual”, afirma.

Licencias de marca: una oportunidad desaprovechada

Entre las oportunidades que América Latina todavía podría aprovechar  mejor, Sanz de Acedo destaca la licencia de marca.

“La licencia de marca sigue siendo un sector absolutamente infravalorado en Latinoamérica”, sostiene.

Según explica, numerosas empresas cuentan con productos y marcas sólidas que podrían utilizarse para acceder a nuevos segmentos y generar ingresos adicionales mediante acuerdos de licencia, con una inversión relativamente reducida.

“Hay muchas empresas que tienen producto y marca propia muy sólida y podrían salir a otros segmentos licenciando su marca y generando unos ingresos adicionales con un coste de inversión muy reducido”, explica.

En este proceso, los profesionales de propiedad intelectual también tienen un papel que desempeñar: identificar estas oportunidades y ayudar a sus clientes a aprovecharlas.

Un nuevo papel para los profesionales de PI

La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías también están transformando el trabajo de los abogados de propiedad intelectual.

Para Sanz de Acedo, la relación de confianza con el cliente será cada vez más importante y el profesional deberá ir más allá de la resolución de cuestiones estrictamente jurídicas.

“El abogado externo [debe] ayudar a generar ingresos a la empresa o a identificar oportunidades”, afirma.

En este sentido, plantea una evolución hacia un perfil más estratégico: “Quizás el rol debe pasar de ser puramente abogado de propiedad intelectual a asesor consultor en materia de propiedad intelectual”.

Una INTA más internacional

Al hacer balance de sus años al frente de la organización, Sanz de Acedo destaca la internacionalización de INTA como uno de los principales logros, aunque subraya que se trata de un resultado colectivo: “Los logros son colectivos, nunca son individuales”, afirma. 

La organización ha ampliado su presencia internacional y, especialmente, su interlocución con los gobiernos. Hoy, explica, el diálogo no se limita a las oficinas de propiedad intelectual, sino que alcanza también a ministros de Economía, Industria y Justicia.

“Eso significa que estamos teniendo llegada, que estamos teniendo impacto”, señala.

Para Sanz de Acedo, ese impacto trasciende a la propia organización: significa que la propiedad intelectual está adquiriendo mayor relevancia dentro de las agendas públicas.

Los próximos años

Entre las prioridades de INTA para los próximos años están profundizar la relación entre tecnología y propiedad intelectual y contribuir a que empresas y gobiernos comprendan su valor económico.

“Ayudar a que todo el mundo entienda el valor económico de la propiedad intelectual” es, en sus palabras, uno de los principales objetivos de la organización.

A ello se suma la celebración de los 150 años de INTA en 2028, una fecha que Sanz de Acedo concibe tanto como reconocimiento a quienes construyeron la organización como una oportunidad para proyectarla hacia las próximas generaciones.

Será, en sus palabras, “un reconocimiento a todos los que nos han permitido llegar hasta aquí, pero también una invitación a todos los que nos ayudarán —y ya no estaremos aquí— a celebrar otros 150 años de INTA”.

La conversación deja así una idea central: el desafío ya no consiste únicamente en proteger las marcas, patentes y demás activos intangibles, sino en entender cómo pueden convertirse en herramientas para innovar, generar ingresos y fortalecer la competitividad de las empresas y las economías.

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