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La PI en América Latina y el Caribe: industrias intensivas, brechas comerciales y capacidades de innovación

Estudio conjunto de la OEP y la CEPAL examina el papel de los derechos de propiedad intelectual en el desempeño económico regional. Más del 85% de las solicitudes de patentes presentadas en la región provienen de solicitantes extranjeros.

La PI en América Latina y el Caribe: industrias intensivas, brechas comerciales y capacidades de innovación

Los países de América Latina y el Caribe enfrentan desafíos complejos de desarrollo.

La Oficina Europea de Patentes (EPO) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicaron el 19 de mayo un estudio conjunto titulado Harnessing Intellectual Property for Development: Opportunities and Challenges for Latin America and the Caribbean. El estudio examina cómo las industrias manufactureras que dependen de los derechos de propiedad intelectual (DPI) contribuyen al desempeño económico de la región. 

El marco analítico del estudio parte del reconocimiento de las limitaciones estructurales de la región en materia de innovación. Los países de América Latina y el Caribe enfrentan desafíos complejos de desarrollo, caracterizados por una baja capacidad de crecimiento y brechas estructurales de productividad. Abordar este imperativo de productividad mediante políticas de desarrollo productivo orientadas a la diversificación, la sofisticación tecnológica y el cambio estructural positivo ocupa un lugar central en la agenda económica regional. En ese contexto, la propiedad intelectual es analizada no como un fin en sí misma sino como instrumento condicionado por el ecosistema en que opera. 

En cuanto a la relevancia económica de las industrias intensivas en DPI, el estudio constata que las industrias manufactureras intensivas en DPI —como las de automotores, electrónica y productos farmacéuticos— representan el 13,6% del PIB y aproximadamente 1,6 millones de empleos en la región. Estas industrias son significativamente más productivas que las demás, con salarios promedio alrededor de un 30% más elevados. El efecto es particularmente pronunciado en las industrias intensivas en patentes, con ganancias de productividad del 16% y primas salariales que superan el 50%.

A pesar de esa relevancia productiva, la región presenta un desequilibrio marcado en sus flujos comerciales vinculados a la propiedad intelectual. Las industrias intensivas en DPI en América Latina y el Caribe generan solo el 9% de las exportaciones regionales, mientras que representan el 19% de las importaciones. Los productos intensivos en patentes por sí solos constituyen el 15% del total de las importaciones. Este diferencial entre la participación importadora y exportadora refleja una posición estructural de dependencia tecnológica que el estudio documenta con datos desagregados por país y sector. 

El desequilibrio comercial se reproduce en el plano de la actividad de registro de patentes. Más del 85% de las solicitudes de patentes presentadas en la región provienen de solicitantes extranjeros, mientras que los solicitantes nacionales representan solo el 13,5%. Los flujos de comercio y patentes procedentes de Estados Unidos y Europa superan con creces los que se producen dentro de la propia región. Esta concentración de la titularidad en agentes externos es identificada en el estudio como uno de los factores que limitan la apropiación local de los beneficios derivados de la innovación. 

El estudio identifica, sin embargo, una capacidad de innovación doméstica que no se refleja proporcionalmente en la titularidad de patentes. Las instituciones públicas de investigación, incluidas universidades y laboratorios nacionales, representan el 29% de las solicitudes de patentes domésticas entre 2016 y 2020, con aproximadamente la mitad de esa actividad vinculada a la manufactura intensiva en patentes. En 2020, la participación global de tecnologías inventadas en la región era un 80% superior a la participación de patentes en manos de solicitantes de América Latina y el Caribe. Esa brecha entre creación y titularidad es señalada como especialmente pronunciada en el sector de tecnología informática. 

El marco metodológico del estudio combina datos de propiedad intelectual con variables económicas para nueve países de la región. Mediante el examen de cómo se distribuyen las patentes y las marcas comerciales en las industrias manufactureras, el estudio conecta directamente la utilización de la propiedad intelectual con resultados económicos fundamentales, incluidos el empleo, el valor agregado, los salarios y el desempeño comercial. La aplicación de una perspectiva centrada en las patentes permite clarificar la distinción entre innovación local, presencia tecnológica extranjera y la posición de la región en las redes globales. 

Las declaraciones institucionales de las autoridades de ambos organismos encuadran los resultados dentro de un debate de política pública más amplio. El presidente de la EPO, António Campinos, afirmó que "la propiedad intelectual puede apoyar el desarrollo, pero su impacto económico depende del ecosistema de innovación más amplio y de los marcos de política que lo respaldan", y señaló que las habilidades de comercialización, la transferencia de tecnología y los vínculos entre universidad e industria son esenciales para convertir la innovación en valor sostenible.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo: "América Latina y el Caribe necesitan que la discusión sobre propiedad intelectual madure y se alinee más con otras políticas de desarrollo productivo; una que se centre menos en la propiedad intelectual como herramienta aislada y más en el ecosistema en el que opera".

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