Nuevos colores, aromas y más rendimiento
¿Cómo evoluciona la protección de las variedades vegetales? La ASIPI discutió la situación a partir de la realidad de Colombia, Ecuador y Perú.
La protección de la propiedad intelectual como impulso de la innovación en la agricultura es un tema de especial interés para muchos países latinoamericanos. Las XXI Jornadas de Trabajo y Consejo de Administración de la ASIPI pusieron la lupa en ese tema con oradores que hablaron de Colombia, Ecuador y Perú, tres naciones de referencia global en la utilización de recursos genéticos.
Con un 16% y 10% de las exportaciones globales de flores, Colombia y Ecuador se encuentran solo detrás de Holanda a nivel mundial. En Ecuador la industria de las flores genera 110 mil empleos, exportó más de US$ 800 millones en 2018 y es el cuarto producto de exportación del país (un 4% del total). “En Ecuador en los últimos años se han realizado acciones de protección en las que se accede a las fincas de cultivo de flores con autoridades de la oficina de propiedad intelectual (Senadi), la Policía y peritos, para inspeccionarlas y contrastarlas con los contratos de licencia”, explicó Alfonso Rivera, de la firma TOBAR ZVS. “Lo más común es que estas fincas tienen flores sembradas sin ningún tipo de regalías ni licencias. También existen algunas fincas que sí tienen licencias pero por determinada cantidad de producción, que luego exceden sin autorización”.
Rivera destacó las leyes nacionales y regionales en la materia que permiten este tipo de procedimientos, como la decisión 345 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) del año 1993, que se enfoca en la protección de las variedades vegetales al establecer los cinco requisitos para esa protección: que sea nueva, distinta, homogénea, estable y contenga una designación varietal. “Para Colombia y Ecuador ha sido fundamental que el sistema de propiedad intelectual funcione, y que se les de facilidad a los obtentores para proteger sus variedades vegetales y que las autoridades inspeccionen los lugares donde se infringen sus derechos”.
La palabra por Perú la tomó Aurora Ortega, excoordinadora de Conocimientos Colectivos y Variedades Vegetales en la Dirección de Invenciones y Nuevas Tecnologías de la oficina nacional de propiedad intelectual (Indecopi). Ortega destacó el caso de la ANDIMORA 2013, una variedad de mora sin espinas en su rama que fue desarrollada por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Ecuador tras una década de investigación y experimentación con 200 combinaciones distintas. La eficiencia en el desarrollo, la protección y la promoción de la variedad permitió mejorar el cultivo de moras en la región, al evitar demoras en la cosecha por las frecuentes heridas que sufrían los productores con las espinas.
Así como destacó la importancia de las normas nacionales y regionales para proteger variedades vegetales propias, Ortega aconsejó también a los gobiernos latinoamericanos a ser expeditivos con las variedades vegetales extranjeras. "Creo que es importante que las oficinas de Latinoamérica acepten las solicitudes de variedades que vienen del exterior y estar preparados con contratos especializados para gestionar estos derechos”, dijo con el ejemplo de Tango Mandarin, una mandarina sin semillas desarrollada por la Universidad de California.
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