Obra de arte
La manzana de Apple es sinónimo de calidad, detalle,vanguardia y creatividad. Pero, ¿cómo se llegó a ella?
Es todavía un mito porque Steve Jobs le pusio Apple a su compañía. Algunos dicen que cuando debía registrar el nombre de su primera computadora, Jobs estaba comiendo una manzana. Otros que el nombre le fue sugerido por un granjero que conocía. También que se debe a Beatles Corp., la discográfica de Los Beatles, grupo musical de cabecera de Jobs. O que todo deriva de la ley de la gravedad de Isaac Newton, siempre muy atractiva para Jobs.
Lo cierto que en 1976, cuando creó la compañía junto a Steve Wozniak y Ronald Wayne, le puso ese nombre. Una vez definido, el logo pasó a estar directamente relacionado con una manzana. El primer logo de la compañía fue diseñado por Wayne y, en una tipografía anticuada y cargada de elementos, mostraba a Newton debajo del árbol con la manzana a punto de caerse.
Al año, para demostrar de mejor manera el espíritu de la compañía, Jobs encargó un nuevo logo que mostrara la simpleza innovadora de Apple. El elegido fue el diseñador Rob Janoff, quien luego de haber trabajado con diversos clientes de Silicon Valley llegó a la agencia Regis McKenna, contratada por Apple. Su director creativo seleccionó a Janoff debido a su conocimiento de los empresarios relacionados a las nuevas tecnologías.
Sin imaginarse en lo que Apple se convertiría, Janoff entregó a Jobs la famosa manzana mordida, a la cual le dejó ese pedazo vacío por una razón básica: para que la gente no la confundiera con un tomate. Jobs le pidió que le agregara varios colores para asociar el logo a la innovación visual de las computadoras de Apple.
El logo se mantuvo hasta 2001, cuando Jobs ya estaba de regreso en Apple. Más decidido que nunca a crear productos sencillos y de uso fácil, encargó que la manzana fuera monocromática. Atravesó ligeros cambios y tonos hasta llegar a su forma definitiva actual, en gris.
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