Obra de arte
Hizo la diferencia para los deportistas y también para la mercadotecnia universal: un slogan inolvidable, un basquetbolista legendario pero especialmente un logo que todos conocen.
En 1968, el atleta Phil Knight y su entrenador Bill Bowerman, ambos de la Universidad de Oregon, crearon unas zapatillas deportivas para correr. En un principio denominaron sus nuevos productos como Blue Ribbons Sports, luego cambiado por Niké en referencia a la diosa griega. En 1988, cuando ya Adidas y las otras gigantes del rubro temblaban ante su competidor, el slogan Just do it lanzó a Nike a un escalón todavía más alto. En ese mismo momento, gracias a su patrocinio con un basquetbolista llamado Michael Jordan, los productos de Nike llegaron a todos los rincones del mundo.
Pero tal vez la grandiosidad de la compañía no habría sido la misma sino fuera por su logo, acaso uno de los más reconocidos del planeta. Apurado por ponerle un logo a su nueva empresa, Knight conoció Carolyn Davidson, estudiante de diseño en la Universidad de Oregon, mientras él daba clases de contabilidad allí. Por apenas 35 dólares, Davidson le presentó lo que sería la imagen de la marca por los siglos de los siglos.
Inspirada en el ala de la diosa Niké, Davidson diseñó esa pipa tomando en cuenta la única premisa que le dio Knight: "el logo debe transmitir movimiento". A Kight el diseño no le gustó, pero lo aceptó por la urgencia de ponerle una imagen a su creación. Años despupes, cuando las ganancias de Nike entraban por millones y la pipa era sinónimo de atracción, Knight le dio a Davidson un anillo de oro y un sobre con acciones de acciones de la compañía.




