Obra de arte
Renault pasó por años y diseños antes de hallar el diamante con el que se presenta prestigioso al mundo entero.
Renault, una de las automotrices más reconocidas del mundo, fue fundada en Francia en 1899 por Louis Renault y sus hermanos Marcel y Fernand. Desde entonces la firma ha tenido numerosos logos hasta llegar al actual. Al contrario que otras grandes empresas, que mantienen una idea similar a lo largo del tiempo, Renault fue modificando su imagen de acuerdo a los cambios que vivía hasta encontrar un mojón en 1925. Hagamos un repaso.
El primer diseño, propio del siglo XIX, era de corte noble, una medalla con las iniciales de los tres hermanos grabadas en tipografía clásica. Seis años después, con la empresa creciendo a partir de sus primeros grandes contratos, el logo pasó a tener forma redonda, simbolizando una rueda que dentro mostraba la silueta de un auto de frente.
En 1919 se produce un cambio momentáneo: en lugar del auto, el círculo (ahora sin forma de rueda), contenía dentro un tanque de guerra, ya que Renault había comenzado a fabricarlos durante la Primera Guerra Mundial. El tanque escapaba al círculo, dando una sensación de movimiento. Grosores negros mucho más anchos aportaban fuerza y solidez bélica a la imagen.
Para 1923, ya con la guerra finalizada, Renault decidió que era hora de generalizar los objetivos y escenarios de la compañía en una imagen más formal que pudiera sobrevivir a nuevas e inesperadas transformaciones de negocios. Así se diseñó una parrilla redonda (típica de las del frente de un automóvil) con la palabra Renault en mayúsculas en el medio.
Dos años después llegó el toque que daría fama y valor atemporal a la marca: el diamante. Evidentemente la nueva forma geométrica dio resultados porque se mantuvo igual de 1925 a 1946, cuando se le agrega por primera vez un color: el amarillo. Hubo un ligero cambio en 1959 hasta que en 1972 se decidió crear una imagen pura, nítida, que no necesitara el acompañamiento del nombre Renault para identificar a la empresa.
El artista húngaro Victor Vasarely fue contratado y diseñó un rombo dinámico, moderno, límpido y con líneas entrelazadas para producir efecto 3D. Pequeños cambios en 1992 desembocaron en logo actual, establecido en 2007, que mantiene la tendencia inspirada desde 1925 cuando Renault encontró el logo que encalló en los consumidores y se asoció con sus automóviles. Este último diseño tiene de fondo el amarillo de la compañía, único color que utiliza y que simboliza alegría, optimismo, prosperidad y calidad.




