Paddington ante los tribunales: parodia y derechos de autor
El reciente conflicto entre StudioCanal, titular de los derechos de Paddington, y la productora del programa satírico Spitting Image ha trascendido los círculos jurídicos para instalarse en la conversación pública.
Paddington es uno de los personajes más emblemáticos de la literatura infantil británica.
Por Giovana Palacios - VALENCIA
La amplia cobertura mediática no es casual: cuando se cuestiona el uso de personajes tan reconocidos y queridos, la propiedad intelectual se vuelve central, mostrando cómo identidad, reputación y valor cultural pueden verse comprometidos.
Paddington es uno de los personajes más emblemáticos de la literatura infantil británica. Creado por Michael Bond en 1958, este oso proveniente del Perú ha protagonizado libros, series animadas y tres exitosas películas (2014, 2017 y 2024). Para millones de lectores, Paddington constituye un símbolo de bondad, cortesía e inocencia, lo que refuerza su importancia emocional y económica.
La controversia surgió tras la difusión del programa Spitting Image: The Rest Is B------t, donde se presenta una versión distorsionada del oso, manteniendo su abrigo azul y sombrero rojo, pero con lenguaje vulgar, referencias a drogas y comportamientos contrarios a su identidad tradicional. Ante ello, StudioCanal presentó una demanda ante el High Court en Reino Unido por infracción a derechos de autor y diseño, alegando que la parodia excede el límite permitido, y afecta la integridad y reputación del personaje. La productora podría invocar la excepción británica de fair dealing para parodias, sosteniendo que se trata de una transformación humorística y no de una explotación comercial indebida.
El caso aún se encuentra en etapas iniciales, pero su desenlace será relevante para definir hasta qué punto los personajes de notoriedad pueden ser objeto de parodias intensas sin vulnerar derechos morales o patrimoniales.
En la región existen antecedentes que aportan elementos de comparación. En Perú, en los años noventa, el INDECOPI sancionó de oficio a Creativity Publicidad S.A. por un anuncio que modificaba el “Autorretrato” de Van Gogh sin mencionar al autor y alterando su integridad, pese a encontrarse en dominio público. El caso evidenció la fuerza de los derechos morales frente a usos comerciales paródicos.
Otro caso más reciente es el de la canción “Mi bebito fiu fiu” de Tito Silva, parodia basada en “Stan” de Dido y Eminem, que alcanzó fama global antes de ser retirada de plataformas por dudas legales. Para que una parodia no requiera autorización, debe evitar generar confusión con la obra original y no perjudicar su explotación, parámetros que en la práctica pueden resultar difíciles de evaluar.
Estos casos, al igual que el de Paddington, muestran la complejidad del análisis de obras transformativas, dado que no todas las parodias se desarrollan de la misma manera, su valoración requiere criterios técnicos y un examen detallado de cada situación.
En última instancia, controversias como esta recuerdan que la propiedad intelectual debe proteger tanto a los titulares frente a distorsiones indebidas como a los creadores que actúan de buena fe dentro de la sátira. La decisión del tribunal británico será clave para delimitar los límites del humor cuando involucra personajes protegidos por derechos de autor, contribuyendo a la seguridad jurídica necesaria para la coexistencia entre obras originales y parodias.
La propiedad intelectual, en definitiva, debe equilibrar la protección de las obras con la necesidad de permitir expresiones transformativas que enriquecen el debate público. La parodia, cuando se ejerce de forma creativa y sin generar confusión ni afectar injustificadamente la explotación legítima de una obra, cumple un rol esencial en la cultura contemporánea.
ÚLTIMAS Noticias
Gabriela Miranda: convertir los 40 en un territorio de crecimiento compartido
Por fuera del ejercicio del Derecho, Gabriela Miranda (BDO Costa Rica) encontró en las redes sociales un espacio de expresión, reflexión y acompañamiento que hoy se ha transformado en una comunidad activa de mujeres que atraviesan una etapa vital clave.




