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Paulo Parente Marques Mendes: respirar, adaptarse y avanzar
En 2027, Paulo Parente Marques Mendes celebrará cuatro décadas de Di Blasi, Parente & Associados junto al mismo socio con quien fundó el estudio. Cuarenta años de trabajo compartido hablan de una trayectoria construida sobre la constancia, la capacidad de adaptación y las relaciones de largo plazo.
Paulo está convencido de que la excelencia nace del equilibrio.
Por Claudia Pérez
Fuera del despacho, el deporte, la música, la lectura y la meditación trascendental ocupan un lugar central en su rutina. Con el tiempo, esas actividades dejaron de ser simples pasatiempos para convertirse en parte de la manera en que entiende la profesión y el liderazgo.
El mar como escuela
El jiu-jitsu le enseñó disciplina, respeto y estrategia, además de la importancia de la constancia. El surf, en cambio, marcó su vida desde mucho antes. Nacido y criado junto al mar, encontró en ese deporte una escuela de paciencia y adaptación.
En el océano aprendió que no siempre es posible controlar las circunstancias, pero sí la forma de responder a ellas. Cada ola exige atención, control de la respiración y la capacidad de tomar decisiones en pocos segundos. Esa experiencia ha influido también en su ejercicio profesional, donde la presión y la incertidumbre forman parte de la actividad cotidiana.
La respiración ocupa un lugar central tanto en el surf como en el jiu-jitsu. En ambos casos, sostiene, mantener la calma permite observar mejor el entorno, reaccionar con mayor claridad y evitar decisiones impulsivas.
Movimiento y equilibrio
Esa búsqueda de equilibrio también aparece cuando recorre rutas en motocicleta. Más que un pasatiempo, considera esos viajes una oportunidad para desconectarse, recuperar energía y regresar al trabajo con una mirada renovada.
Entre sus aficiones, el tenis ocupa un lugar especial. Siempre que puede comparte la cancha con su padre, el abogado Aluizio Marques Mendes, una tradición familiar que une dos generaciones alrededor del deporte. El fútbol, por su parte, le recuerda la importancia del trabajo en equipo, la colaboración y la confianza, valores que también procura trasladar a la vida profesional.
La música como punto de encuentro
La música ocupa un lugar singular en la historia de Paulo Parente Marques Mendes. Guitarrista y armonicista, descubrió que podía convertirse en un puente entre personas de distintos países y culturas.
Todo comenzó en su primer congreso internacional fuera de Brasil. Durante la ceremonia de clausura fue invitado a subir al escenario para tocar junto a otros músicos. Aquella presentación marcó un antes y un después. Más allá del aspecto artístico, comprobó que la música generaba conversaciones y vínculos que difícilmente surgían en los espacios formales del evento.
Desde entonces, repetir esas presentaciones en congresos internacionales se convirtió en una costumbre. Con el tiempo, otros profesionales comenzaron a compartir también sus talentos musicales y las bandas integradas por abogados pasaron a formar parte de la programación social de numerosos encuentros de propiedad intelectual. Lo que comenzó como una iniciativa espontánea terminó transformándose en un espacio de integración entre colegas de distintos países, estudios jurídicos y generaciones.
Para Paulo, la música crea un terreno común donde desaparecen las jerarquías. Compartir un escenario facilita relaciones que luego continúan en el ámbito profesional, fortaleciendo la confianza y favoreciendo colaboraciones que nacen de manera natural.
Respirar, adaptarse y avanzar
Después de casi cuatro décadas de ejercicio profesional, Paulo está convencido de que la excelencia nace del equilibrio entre el trabajo, la familia, la salud física, el bienestar emocional y el desarrollo humano. Para él, dedicar tiempo a las personas que ama, al deporte, a la música y al autoconocimiento nunca ha significado alejarse de su carrera, sino construir una base sólida para ejercer el liderazgo con serenidad, creatividad y una visión de largo plazo. Su trayectoria demuestra que el éxito profesional y la calidad de vida no son objetivos opuestos, sino dos elementos complementarios de una misma filosofía: evolucionar constantemente, inspirar a las personas y construir relaciones duraderas.