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Series y películas: cuando el riesgo nunca es cero

Producir obras audiovisuales supone para las firmas legales un largo trabajo previo para asegurar que ninguno de los personajes involucrados tenga elementos para reclamar por sus derechos.

Francisco Pittaluga, desde Medellín

“Conflictos de derechos en obras audiovisuales: de la libertad de expresión al derecho de imagen”, fue la conferencia encabezada por Patricia Renjifo (ECIJA, Colombia) y Amanda Hyland (Taylor English, Estados Unidos). Con su experiencia en el asesoramiento para producciones audiovisuales internacionales, ambas abogadas coincidieron en una serie de recomendaciones para las firmas legales que trabajan en la materia. Y en una conclusión clara: el riesgo de demandas nunca es cero.

Renjifo trabajó entre otras obras en Mi encuentro con el mal, una serie de Netflix que relata las experiencias de víctimas reales de posesión e infestación demoníaca en México a través de recreaciones; también en Mi Selección Colombia, de Amazon Prime, un documental que relata el día a día del primer equipo de fútbol de Colombia.

La primera producción se basó en situaciones reales con componentes de ficción. “Dada la connotación tan fuerte del tema de la serie, para usar las imágenes de los involucrados debimos conseguir su consentimiento pero delimitando con claridad la finalidad que daríamos a esas imágenes, porque estábamos ante un riesgo claro de violentar el derecho a la intimidad”, explicó Renjifo.

En el caso del documental, el foco de la firma estuvo en el uso de la imagen de miles de personas que aparecen en los estadios viendo a Colombia o en las calles gritando por la selección. “La discusión fue entonces si teníamos que conseguir el consentimiento de todas esas personas, lo cual es imposible. Entonces recurrimos a la excepción de la ley colombiana, que establece que estar en un espacio público, como un estadio o la calle, autoriza a que mi imagen pueda ser capturada”, sostuvo Renjifo.

Hyland nombró un caso emblemático en Estados Unidos, la demanda entablada contra Warner Bros. por la película Una tormenta perfecta, del año 2000. Basada en un libro, la película cuenta la vida y muerte del capitán de pesca Billy Tyne al frente del barco Andrea Gail. Poco después del estreno, la familia de Tyne presentó una demanda ante una corte de Florida al alegar que existió una apropiación indebida sobre la imagen de Tyne debido a que la producción alteró información y conductas para hacer la historia más atractiva.

Específicamente, la ex mujer y los hijos del capitán reclamaron que el personaje de Tyne lo mostrara como alguien despreocupado, agresivo y que arriesgaba la vida de su tripulación. Warner Bros. respondió que el disclaimer de película advertía claramente que era un relato con elementos de ficción, por lo cual estaba protegida por el derecho a la libertad de expresión de la Primera Enmienda. Luego de 14 años, la Justicia falló a favor de los productores.

Con estas experiencias sobre el hombro, Renjifo y Hyland enlistaron los siguientes consejos:

-En una producción audiovisual se deben mitigar los riesgos, no anularlos, porque los riesgos de no ser demandados por derecho de imagen nunca serán cero.

-Todo el trabajo de mitigación de riesgos deben ser previo al rodaje de la producción, para evitar costos y demoras.

-Conseguir el consentimiento previo de todos o la mayoría posible de los involucrados, estén vivos o muertos.

-Prestar especial atención a cómo se retrata a las personas vivas.

-Pedir a las fuentes que aportan información sobre los personajes que justifiquen sus afirmaciones. Registrar todo lo que digan las fuentes.

-Verificar si más allá de las imágenes hay otros derechos de propiedad intelectual -signos distintivos, música, obras literarias- susceptibles de ser infringidos.

-Si la obra es ficticia basada en una historia real, indicar claramente que el contenido ha sido dramatizado.

-Si la obra es percibida por el espectador como no ficción y el espectador entiende que está dramatizada, es poco probable que prevalezca un reclamo de difamación ante la Justicia.

-Las figuras públicas deben probar la malicia real de la producción de la obra. Esto significa que debe probar que los productores sabe que la obra es falsa o tiene serias grietas de veracidad.

-Que la Justicia falle en contra de la producción de la obra es poco probable, pero las demandas son costosas y la mala publicidad también, por lo cual vale la pena todo el trabajo previo.

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