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La cadena La Mafia se Sienta a la Mesa adopta otro nombre

El cambio de identidad se produce tras la nulidad de la marca española y en medio del proceso judicial iniciado por la empresa contra la decisión de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

La cadena La Mafia se Sienta a la Mesa adopta otro nombre

El caso se basa en normas que impiden la protección de signos contrarios al orden público.

La cadena española de restaurantes La Mafia se Sienta a la Mesa comenzó a operar bajo la nueva denominación La Famiglia se Sienta a la Mesa, en un proceso de rebranding anunciado tras la decisión de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) de declarar la nulidad de la marca nacional. El cambio de nombre se implementará progresivamente en los establecimientos de la compañía, mientras la empresa mantiene recursos contra la resolución administrativa.

La OEPM declaró la nulidad del registro en España, en una resolución basada en la aplicación de las normas que impiden la protección de signos contrarios al orden público o a las buenas costumbres.

La controversia tiene antecedentes en el ámbito de la marca de la Unión Europea. En 2015, Italia presentó una solicitud de nulidad ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) contra la marca comunitaria La Mafia se Sienta a la Mesa, argumentando que el uso comercial del término “mafia” podía generar una asociación positiva con una organización criminal.

El procedimiento llegó posteriormente al Tribunal General de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, que en 2018 confirmó la cancelación de la marca de la Unión Europea. El tribunal consideró que el signo podía transmitir una imagen favorable o trivializada de la mafia y que, por ese motivo, se encontraba dentro de las prohibiciones absolutas de registro previstas por la legislación europea.

La decisión europea se basó en el artículo 7 del Reglamento (UE) 2017/1001 sobre la marca de la Unión Europea, que establece la prohibición de registrar signos contrarios al orden público o a los principios aceptados de moralidad. El análisis no estuvo vinculado a cuestiones habituales del derecho marcario, como la falta de distintividad o la existencia de riesgo de confusión con otras marcas.

La empresa titular, La Mafia Franchises, defendió la validez de la denominación y sostuvo que la marca está vinculada al sector gastronómico y a una referencia cultural italiana, sin relación con actividades criminales. La compañía argumentó además que el signo había sido utilizado durante años para identificar una cadena de restaurantes y servicios de franquicia.

Tras el antecedente europeo, la discusión continuó en España respecto del registro nacional. La OEPM analizó la marca española y resolvió declarar su nulidad aplicando criterios similares a los utilizados en el procedimiento europeo, al considerar que el término utilizado podía entrar en conflicto con las limitaciones establecidas por la normativa marcaria.

La decisión de la OEPM fue recurrida por La Mafia Franchises, que busca mantener la protección de la marca en España.

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