Piratería
La importancia de las aduanas y las medidas en frontera para combatir los productos falsificados
El fortalecimiento de las medidas en frontera ha cobrado aún mayor relevancia con el crecimiento del comercio electrónico y el incremento de los envíos internacionales de pequeña paquetería, modalidades que han sido aprovechadas por organizaciones dedicadas a la comercialización de productos falsificados.
Las medidas en frontera buscan proteger los derechos exclusivos de los titulares de propiedad intelectual.
Por Claudia Stephany González Trujano, Specific IP
La falsificación de productos constituye uno de los principales desafíos para la protección de la propiedad intelectual a nivel mundial. Además de generar importantes pérdidas económicas para los titulares de derechos, este fenómeno afecta la competencia leal, disminuye la confianza de los consumidores y, en muchos casos, pone en riesgo la salud y la seguridad de la población. En México, una gran parte de los productos falsificados que circulan en el mercado provienen del extranjero, razón por la cual las aduanas desempeñan un papel estratégico en la prevención y el combate de este ilícito mediante la aplicación de las denominadas medidas en frontera.
La actuación de las autoridades aduaneras encuentra su fundamento principalmente en la Ley Aduanera y en la Ley de Comercio Exterior, ordenamientos que regulan la entrada y salida de mercancías del territorio nacional, así como el despacho aduanero y todos los actos relacionados con éste. El artículo 1° de la Ley Aduanera establece que dicho ordenamiento regula la introducción y extracción de mercancías, imponiendo obligaciones tanto a importadores y exportadores como a todos aquellos que intervienen en la cadena logística, incluyendo agentes aduanales, agencias aduanales, transportistas, almacenistas y demás participantes en las operaciones de comercio exterior.
Por su parte, la Ley de Comercio Exterior tiene por objeto regular y promover el comercio exterior, fortalecer la competitividad de la economía nacional, propiciar el uso eficiente de los recursos productivos, defender la planta productiva frente a prácticas desleales del comercio internacional y contribuir al bienestar de la población. Dentro de estos objetivos también se encuentra la necesidad de impedir el ingreso de mercancías ilícitas o falsificadas que afectan tanto a los consumidores como a los titulares de derechos de propiedad intelectual.
En este contexto, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) constituye una institución fundamental para la protección de la propiedad intelectual. Como órgano administrativo desconcentrado con atribuciones relacionadas con la seguridad nacional, la ANAM no solamente tiene la responsabilidad de facilitar y controlar el comercio exterior, sino también de implementar mecanismos que permitan detectar mercancías que infrinjan derechos marcarios, de autor, patentes y demás figuras de propiedad intelectual.
Las aduanas representan la primera línea de defensa para evitar que mercancías falsificadas ingresen al territorio nacional. Su actuación no solamente protege los intereses de los titulares de derechos, sino que también salvaguarda la seguridad de los consumidores y la economía nacional, ya que gran parte de los productos falsificados provienen de operaciones de comercio exterior y utilizan los canales de importación para introducirse al mercado mexicano.
Uno de los mecanismos preventivos más importantes con los que cuenta la autoridad aduanera es el Padrón Marcario o Base Marcaria, un sistema de colaboración entre la ANAM y los titulares de marcas registradas. Mediante este mecanismo, las empresas proporcionan información técnica sobre sus productos originales, sus canales de distribución y las características que permiten identificar mercancía auténtica, facilitando que los verificadores aduaneros detecten cargamentos sospechosos durante el despacho aduanero.
Este esquema de cooperación resulta indispensable, ya que la autoridad aduanera no siempre cuenta con el conocimiento técnico suficiente para distinguir un producto genuino de una falsificación sofisticada. Gracias a la información proporcionada por los titulares de derechos, la autoridad puede actuar de manera más eficiente y reducir significativamente el riesgo de que mercancías ilícitas ingresen al mercado.
Cuando un verificador aduanero detecta un cargamento con indicios de contener productos falsificados, la autoridad puede activar las medidas en frontera previstas por la legislación mexicana. En estos casos, las mercancías permanecen dentro del recinto fiscal o fiscalizado mientras se determina si efectivamente existe una infracción a derechos de propiedad intelectual.
En este sentido, el artículo 144, fracción XXVIII, de la Ley Aduanera establece expresamente que la autoridad aduanera podrá: "Suspender la libre circulación de las mercancías de procedencia extranjera dentro del recinto fiscal, una vez activado el mecanismo de selección automatizado, previa resolución que emita la autoridad administrativa o judicial competente en materia de propiedad intelectual, y ponerla de inmediato a su disposición en el lugar que las citadas autoridades señalen."
Esta disposición constituye una de las principales medidas en frontera previstas por el sistema jurídico mexicano, ya que permite impedir que mercancías presuntamente ilícitas sean comercializadas mientras las autoridades competentes determinan su situación jurídica.
En la práctica, cuando un cargamento es identificado como sospechoso, la autoridad aduanera notifica al titular de la marca para que éste pueda ejercer las acciones legales correspondientes. Tratándose de posibles delitos en materia de propiedad intelectual, el titular deberá presentar la querella correspondiente ante la Fiscalía General de la República, quien iniciará la investigación penal.
Mientras ello ocurre, la autoridad aduanera conserva la mercancía bajo aseguramiento dentro del recinto fiscalizado, evitando que ésta ingrese al mercado nacional. Posteriormente, personal de la Fiscalía General de la República lleva a cabo la inspección física de los productos, documenta las evidencias y determina si existen elementos suficientes para continuar con la investigación y ejercer la acción penal correspondiente.
Este procedimiento refleja la estrecha coordinación existente entre las autoridades administrativas y las autoridades encargadas de la procuración de justicia. Lo que inicialmente comienza como una actuación administrativa derivada del despacho aduanero puede convertirse en un procedimiento penal cuando se acredita la posible comisión de delitos relacionados con la falsificación de mercancías.
La relevancia de estas medidas va mucho más allá de la protección de una marca. Actualmente, la falsificación afecta sectores especialmente sensibles para la sociedad. Medicamentos, dispositivos médicos, productos químicos, cosméticos, alimentos, y bebidas, son algunos ejemplos de mercancías cuya falsificación puede ocasionar graves daños a la salud, accidentes o pérdidas económicas de gran magnitud.
En consecuencia, las medidas en frontera buscan proteger los derechos exclusivos de los titulares de propiedad intelectual, pero también preservar la seguridad nacional, proteger la salud pública y garantizar que únicamente ingresen al mercado productos que cumplen con los estándares legales y de calidad exigidos por la legislación mexicana.
Desde una perspectiva económica, el combate a la falsificación también representa un incentivo para la innovación y la inversión. Las empresas que destinan importantes recursos al desarrollo de nuevas marcas, tecnologías y productos requieren un entorno jurídico que garantice una protección efectiva frente a la competencia desleal. Asimismo, impedir el ingreso de mercancías ilícitas contribuye a fortalecer la recaudación fiscal, combatir el contrabando y generar condiciones de competencia equitativas para quienes participan legítimamente en el comercio internacional.
El fortalecimiento de las medidas en frontera ha cobrado aún mayor relevancia con el crecimiento del comercio electrónico y el incremento de los envíos internacionales de pequeña paquetería, modalidades que han sido aprovechadas por organizaciones dedicadas a la comercialización de productos falsificados. Por ello, resulta indispensable continuar fortaleciendo la cooperación entre la ANAM, el IMPI, la FGR y los titulares de derechos de propiedad intelectual, incorporando además herramientas tecnológicas, inteligencia aduanera y mecanismos de intercambio de información que permitan una detección más eficiente de mercancías ilícitas.
En Specific IP asesoramos a empresas nacionales e internacionales en la integración del Padrón Marcario ante la ANAM, el seguimiento de alertas sobre mercancías sospechosas, la coordinación con las autoridades aduaneras y la Fiscalía General de la República, así como en la conducción de procedimientos administrativos y penales relacionados con la falsificación y la piratería.
Nuestro objetivo es ofrecer soluciones estratégicas que permitan proteger el valor de las marcas, reducir riesgos comerciales y actuar de manera rápida y eficaz frente a posibles infracciones, contribuyendo a que únicamente productos auténticos lleguen al mercado mexicano.
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