Francisco Espinosa Bellido: una vida que marcó el derecho de propiedad intelectual en el Perú
La comunidad latinoamericana de propiedad intelectual perdió una de sus voces más destacadas a principios de 2026 con el fallecimiento de Francisco Espinosa Bellido, socio principal del estudio limeño que lleva el nombre de su familia.

Era un abogado en el sentido más pleno del término: técnicamente preciso, comprometido con las instituciones y cálidamente presente en cada encuentro profesional al que asistía.
Su muerte cierra un capítulo de la historia jurídica peruana que se remonta a más de ocho décadas. Pero el estudio que él forjó continúa, y los profesionales a quienes formó llevan su influencia hacia adelante.
Un estudio con tres generaciones de profundidad
La práctica de propiedad industrial de Espinosa Bellido Abogados tiene sus orígenes en 1941. Francisco Espinosa Bellido tomó posteriormente las riendas del estudio y lo consolidó, apoyándose en una práctica ya establecida y con una larga trayectoria en la representación de clientes en materia de marcas, patentes y asuntos conexos ante las autoridades peruanas de propiedad intelectual.
Espinosa Bellido obtuvo su título de abogado en 1972 y el 7 de mayo de 1979, tras construir una práctica dual en propiedad industrial y derecho tributario, asumió el control definitivo y exclusivo del estudio fundado por su padre. Lo que siguió fue un sostenido proceso de modernización: ampliación de la práctica, profundización de la especialización y consolidación de la reputación del estudio no solo en Lima, sino en todo el hemisferio.
Lo que distinguió a Espinosa Bellido no fue únicamente la carga de trabajo de su estudio, sino su compromiso permanente con las instituciones que definen la política y la práctica de la propiedad intelectual en América Latina. Ejerció como presidente de la Asociación Peruana de Propiedad Industrial (APPI) en 1995 y como vocal y vicepresidente de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI), distinción que culminó con su nombramiento como miembro honorario de dicha entidad.
Se incorporó al directorio de ASIPI durante el período 1994-1997 y ejerció como primer vicepresidente durante los períodos 1997-2000 y 2000-2003, sumando una década ininterrumpida de liderazgo en la asociación de propiedad intelectual más influyente de la región.
Fue ponente habitual en conferencias organizadas por la Asociación Internacional de Marcas (INTA), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y otros organismos especializados, participando activamente en la evolución del derecho de propiedad intelectual en los planos regional y mundial.
Quizás la contribución más duradera de Espinosa Bellido sea la institución familiar que custodió y legó. Su hijo, Francisco Espinosa Reboa, ha ejercido como presidente de la Asociación Peruana de Propiedad Industrial y Derechos de Autor (APPI) y como delegado alterno del Perú ante ASIPI, y mantiene una participación activa en los comités de la INTA.
Espinosa Bellido deja tras de sí un estudio que ha servido a clientes peruanos e internacionales durante más de ochenta años, un hijo que conduce la práctica hacia su tercera generación y una profesión que es visiblemente distinta gracias a su participación en ella.

































