La protección de la marca: el puente entre branding y estrategia legal
En un entorno donde las marcas no solo comercializan productos o servicios, sino que transmiten valores, personalidad y promesas, la protección legal de una marca trasciende el cumplimiento de un requisito formal.

Por Yahayra Cornejo Decarolli, BARLAW — Barrera & Asociados
Se convierte en un componente estratégico para garantizar la consistencia, sostenibilidad y crecimiento de la identidad construida a través del branding.
Una marca es mucho más que un logo
Desde la perspectiva del branding, una marca representa el conjunto de percepciones, emociones y experiencias que una organización genera en su audiencia. Elementos como colores, formas, nombres, sonidos e incluso olores pueden convertirse en signos distintivos capaces de generar conexiones profundas con el consumidor.
Sin embargo, toda esa inversión creativa, emocional y comercial se encuentra expuesta si no está acompañada de una estrategia de protección legal adecuada. En mercados cada vez más competitivos y digitalizados, la velocidad con la que una marca puede posicionarse es la misma con la que puede ser replicada o apropiada por terceros.
Sin registro, no hay respaldo
El registro de marca ante las autoridades competentes —como INDECOPI en el caso peruano— otorga un derecho exclusivo de uso que permite impedir que terceros utilicen signos idénticos o similares para productos o servicios relacionados.
Desde la óptica del branding, esto implica proteger activos clave como:
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La identidad visual y verbal de la marca.
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La reputación construida a lo largo del tiempo.
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La coherencia en la experiencia del consumidor.
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El valor intangible del negocio, muchas veces su principal activo.
No registrar una marca no solo limita la capacidad de defensa, sino que puede generar escenarios críticos: oposiciones, nulidades, conflictos con terceros e incluso la imposibilidad de seguir utilizando el signo que se ha posicionado en el mercado.
El branding impulsa, la protección consolida
Una marca bien construida puede posicionarse rápidamente y abrir oportunidades de expansión, licenciamiento, franquicias o alianzas estratégicas. No obstante, si esa marca no cuenta con protección legal, dichos logros pueden ser aprovechados por terceros o verse comprometidos en disputas legales que impacten directamente en el negocio.
En este sentido, la protección de marca no debe entenderse como una etapa posterior, sino como parte integral de la estrategia desde su concepción. Esto incluye no solo el registro oportuno, sino también la vigilancia de la marca, la protección en mercados clave y la evaluación de riesgos antes de su lanzamiento.
Más allá del registro: una visión estratégica
La gestión de marcas exige hoy una visión integral que combine creatividad y prevención. El branding define la propuesta de valor; el derecho la protege y la proyecta. Cuando ambas dimensiones trabajan de manera alineada, la marca se convierte en un activo sólido, diferenciador y sostenible en el tiempo.
En definitiva, proteger una marca es proteger la inversión, la reputación y el futuro del negocio. Es asegurar que aquello que conecta con el consumidor también esté respaldado por una estructura legal que permita crecer sin riesgos innecesarios.
Yahayra Cornejo Decarolli es administradora en BARLAW, Barrera & Asociados. Licenciada en Administración (Universidad San Ignacio de Loyola, Perú, 2015). Diplomada en Gestión del Talento Humano (CENTRUM PUCP Graduate Business School, Perú, y EADA Business School, España, 2018) y con diversos cursos de administración, recursos humanos, gestión de procesos, SCRUM y agile management dictados por CENTRUM PUCP Graduate Business School y la Universidad del Pacífico.

































