Nota central

Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou: el nuevo clúster mundial de la innovación

En menos de medio siglo, el sur de China pasó de arrozales y pueblos de pescadores a convertirse en el ecosistema emprendedor más dinámico del planeta. Con aportes integrados en tecnología, finanzas y manufactura, tres ciudades forman hoy el núcleo de la Gran Área de la Bahía, que busca dar soluciones al mundo entero.

Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou: el nuevo clúster mundial de la innovación

Un área metropolitana en el sur de China combina tres lugares con funciones complementarias: Shenzhen, Hong Kong y Guangzhou. Este espacio se articula a través de lazos económicos, logísticos y tecnológicos que incluyen transporte de alta velocidad, comercio, inversión y un desarrollo urbano de escala monumental. En conjunto, alberga a más de 86 millones de personas.

Pero hace apenas medio siglo, la región ni siquiera existía como tal. Shenzhen era un pueblo de pescadores con apenas 30.000 habitantes, rodeado de arrozales y marismas. Hoy se ha transformado en el área geográfica con mayor densidad de inventores, autores científicos y capitalistas de riesgo a nivel global. La metamorfosis es visible: de aldeas costeras pasó a un paisaje de rascacielos futuristas, centros de investigación de vanguardia y compañías que compiten en el escenario mundial.

Cada ciudad aporta su sello: Shenzhen es sinónimo de innovación tecnológica, empresas de alta tecnología y un ecosistema vibrante de startups; Guangzhou mantiene un rol central en la industria manufacturera y como puerto internacional; y Hong Kong es el centro financiero, con capital humano cosmopolita e inversión global que complementa las capacidades productivas y tecnológicas de sus ciudades vecinas.

¿Cómo se logró la transformación?

En 1980, Shenzhen se convirtió en la primera zona económica especial de China. Eso permitió experimentar con apertura al capital extranjero, reducción de impuestos y regulaciones más flexibles. En pocos años empezaron a instalarse fábricas de ensamblaje, sobre todo de electrónica y textiles, que abastecían al mundo desde la proximidad con Hong Kong. En los noventa, el modelo evolucionó hacia manufactura avanzada: Shenzhen se volvió la fábrica de hardware, gracias al ecosistema de proveedores del distrito de Huaqiangbei, donde se podía diseñar y prototipar en semanas.

Hoy, Shenzhen alberga gigantes como Huawei, Tencent, DJI y BYD, que eligieron la ciudad por su proximidad a universidades de élite, acceso a talento altamente calificado y una cadena de proveedores electrónicos capaz de prototipar y producir a gran velocidad.

Guangzhou, una de las ciudades más antiguas de China en comercio exterior, se modernizó como nodo manufacturero y logístico, apoyada por la Feria de Cantón. En las décadas de los noventa y los 2000 se convirtió en un centro de industria automotriz, electrodomésticos y biotecnología, atrayendo inversión extranjera directa y joint ventures con marcas globales.

Con Hong Kong consolidado como hub financiero, logístico y legal, a partir de la década de los 2000 el gobierno central chino empezó a hablar de la región como un espacio económico integrado, núcleo de la llamada Gran Área de la Bahía. Invirtió masivamente en infraestructura (aeropuertos, puentes, trenes de alta velocidad, parques tecnológicos) y en conectar la I + D de universidades con empresas para, 25 años después, terminar de convertir Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou en el clúster más dinámico del mundo.

¿Por qué es el centro mundial de la creatividad tecnológica?

En la vida cotidiana, Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou no difiere demasiado de otras ciudades del mundo, al norte y al sur, al este y occidente. La jornada laboral típica comienza entre las 8:30 y 9:00 y termina hacia las 18:00 o 19:00, aunque en empresas tecnológicas y startups no es raro que se extienda hasta altas horas de la noche. La región cuenta con una vida nocturna activa: cafés, bares y centros comerciales permanecen abiertos hasta medianoche o más en zonas como Coco Park (Shenzhen) o Tsim Sha Tsui (Hong Kong). El clima subtropical húmedo, con veranos cálidos y lluviosos e inviernos suaves, contribuye a una vida urbana dinámica y permite disfrutar tanto de playas como de parques urbanos.

Bajo esa normalidad hay una intensidad poco común: la escala y la velocidad con que la región traduce conocimiento en innovación la colocan en una liga propia. Un ecosistema que traduce ideas en patentes, investigaciones en empresas y startups en gigantes globales.

Desde 2017, el índice mundial de innovación (GII) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) identifica las principales concentraciones de innovación del planeta. La metodología del estudio incluye tres parámetros: solicitudes internacionales de patente bajo el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), publicaciones científicas y, desde la edición 2025, el número de acuerdos de capital de riesgo, es decir, la medida en que el conocimiento se convierte en empresas y nuevos productos.

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