Argentina a pleno en las Jornadas Anuales de AAAPI
La Asociación Argentina de Agentes de la Propiedad Industrial celebró sus XXXIX Jornadas Anuales de Propiedad Industrial con un auditorio repleto y una agenda que cubrió todos los temas.

El auditorio Juan Pablo II de la Universidad Católica Argentina fue sede de las XXXIX Jornadas Anuales de la Asociación Argentina de Agentes de la Propiedad Industrial (AAAPI), que recibió en Buenos Aires a profesionales de toda Latinoamérica para debatir temas con enfoque local pero relevancia regional.
Los panelistas y moderadores incluyeron a los abogados y firmas más importantes del país: Magdalena Otamendi (G. Breuer), Manuel Alonso (Mitrani/Caballero), Paula Caraffa Morando (Achával IP & Asociados), Ignacio Sánchez Echagüe (Marval, O’Farrell & Mairal), Mariano Municoy (Moeller IP), Carlos Octavio Mitelman (Allende & Brea), María Dolores Cavoti Sadonio (Gordó Llobell & Asociados), Pedro Breuer (h) (G. Breuer), Julio Lago (PAGBAM IP), Sergio Ellmann (Marval, O’Farrell & Mairal), Pablo Ianello (Universidad de San Andrés), Pablo Armando (Noetinger & Armando), Hernán D’urso (Hausheer, Belgrano & Fernández), Martín Mustar (Ferrer Reyes, Tellechea & Bouché) y María Fabiana Fernández (Brons & Salas).
Una de las conferencias más interesantes se relacionó con el delicado equilibrio entre patentes esenciales (SEP) para cumplir normas técnicas y su licenciamiento en condiciones justas, razonables y no discriminatorias.
Estas patentes, necesarias para implementar tecnologías como 5G, Wi-Fi o USB, otorgan a su titular una posición privilegiada: nadie puede cumplir el estándar sin utilizar su invención. Para evitar que ese poder derive en abusos o bloquee la adopción de la tecnología, los organismos que desarrollan estándares exigen que los titulares de las tecnologías ofrezcan licencias bajo condiciones justas, razonables y no discriminatorias (FRAND).
El principio FRAND busca mantener ese equilibrio entre incentivar la innovación y garantizar la interoperabilidad. Por un lado, protege el derecho del inventor a recibir una compensación adecuada por su creación; por otro, asegura que cualquier empresa que quiera implementar el estándar pueda hacerlo en igualdad de condiciones, sin enfrentar barreras artificiales o precios desproporcionados. En la práctica, FRAND es la herramienta que permite que un estándar sea verdaderamente global y accesible, manteniendo la confianza entre desarrolladores, titulares de patentes y fabricantes.































